miércoles, 2 de marzo de 2022

CARMEN LAFFÓN

 

El Reina Sofía dedicará una sala a Carmen Laffón, la pintora de los "paisajes humildes"






'La sal. Salinas de Bonanza, Sanlúcar de Barrameda' (2019), actualmente en exposición en el Museo Helga de Alvear                                    




El Guadalquivir y su desembocadura. Ese es el paisaje de Carmen Laffón y a él estuvo atada en las últimas décadas cuando su pintura evolucionó hacia una abstracción más madura. La artista realista falleció , a los 87 años, en su casa de Jara, en Sanlúcar de Barrameda, cerca de las vistas de su infancia. Del horizonte del que reivindicó en la extraordinaria serie El coto, realizada íntegramente desde la ventana de un apartamento en Sanlúcar, donde el cielo y el mar se funden 

Junto a El coto, La cal y, sobre todo, su última serie La sal. "Este es su legado", asegura Juan Antonio Álvarez Reyes, director del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) de Sevilla, que ha estado muy pendiente de su trabajo y explica que con el cambio de siglo Laffón "se sintió liberada" y se "despojó de todas sus limitaciones técnicas, temáticas y vitales". Recuerda la llamada de teléfono en la que Carmen le contó que ya estaba con una serie nueva que le iba a gustar. Efectivamente, así fue. La sal fue tan importante que la reservaron para enseñarla en una exposición que se mostró en el CAAC y en el Jardín Botánico de Madrid.

Además de los lienzos incluyó un espectacular bajorrelieve compuesto por ocho piezas, que Laffón trabajó en barro y pasó al yeso, para finalmente pintarlas una a una. Tal y como informan desde el Museo Reina Sofía a eldiario.es, Carmen Laffón tendrá una sala dedicada a ella en la última parte de la nueva lectura de la colección que está inaugurando por tramos su director, Manuel Borja-Villel. La artista tendrá el honor de cerrar el recorrido de la colección, en la Sala A1, donde se van a mostrar las obras más recientes en el espacio que pasará a llamarse "Carmen Laffón. La Sal". La presentación del tramo final fue el  día 27 de noviembre.

La sal y la vida

"El conjunto de ocho bajorrelieves es de gran interés para el museo y la nueva colección porque permite completar la presentación de una de las artistas fundamentales del panorama artístico español desde los años sesenta. En la obra adquirida (gracias a la generosidad de Helga de Alvear y Mario Losantos) se percibe la calidad y encaja en el discurso de la colección del museo sobre ecología y medio ambiente", indican desde el museo a este periódico. También señalan que los trabajos de Laffón desde 2008 han profundizado en los espacios limítrofes entre la tierra y el agua.

"Con la indefinición de formas en los bajorrelieves La sal, la artista añade la policromía para conseguir que el paisaje tenga carácter pictórico a la vez que objeto tridimensional", explican desde el área de escultura del Museo Reina Sofía. Carmen Fernández, conservadora jefe de escultura del centro, apunta que las series sobre las salinas (fechadas entre 2017 y 2020) "destacan por ser obras en las que la línea del horizonte y las formas cúbica o trapezoidales de las pilas de sal, están matizadas por sus reflejos en el agua y por una atmósfera densa y serena, que reduce el color casi a la bicromía".

El Reina Sofía, además, tiene tres pinturas, un dibujo y una escultura que fraguó en la exposición que hizo en la abadía de Silos, en 2007. Entonces Laffón construyó una gran cepa en escayola que presidía la muestra. El museo no expone ninguna de las cinco. Años atrás, el propio Borja-Villel señalaba a la pintora andaluza y a Antonio López como fieles representantes de "un anacronismo constante en el arte español: la vuelta al orden realista y académico una y otra vez". Álvarez Reyes niega este punto: "No ha sido académica nunca. Todo lo contrario. En Sevilla, en España supuso una revolución absoluta. Y la gran libertad de sus dos últimas décadas ha cambiado la perspectiva y el juicio de todo el mundo. El propio Manuel Borja-Villel pasó a ver varias veces la exposición de La sal en el Jardín Botánico", cuenta el director del CAAC.

La coleccionista y la artista

"Ya sabes que los museos nunca tienen dinero". Al otro lado del teléfono habla Helga de Alvear, coleccionista y galerista que ha entregado el dinero a la Fundación del Reina Sofía para que adquiera el bajorrelieve de Carmen Laffón. El museo ha preferido no especificar el precio. "No sé cuánto ha costado la pieza. Nunca pregunto esas cosas. Pero ella tuvo un gesto muy bonito conmigo porque hizo una pieza más y me la regaló para mi museo", dice Helga de Alvear desde su coche, camino del centro que lleva su nombre, en Cáceres. Allí hay cinco pinturas (cuatro de la serie de La sal y una de La cal). En el CAAC no tienen obra de ella y su director reconoce que ha tratado de lograr alguna pieza mediante dación en pago, pero ha sido imposible. "No me voy a rendir hasta que consigamos una para la colección de la pintora que supuso una revolución total en la pintura andaluza", dice Álvarez Reyes.

 La coleccionista alemana, dos años menor que Laffón, la recuerda como "una amiga". Tenían una cita para los próximos días. Quién sabe si la pintora le iba a mostrar los primeros cuatro cuadros de la nueva serie que había echado a andar, con lienzos monumentales. Recuerda que empezó a coleccionarla hace 15 años porque sus primeros trabajos, cuando estaba con la galerista Juana Mordó, no le interesaban. "A mí no me gustaban y no te exigía que las compraras. Poco a poco nos hemos hecho muy amigas. Me ofreció ser académica [en la Academia de Bellas Artes de San Fernando] y lo rechacé, porque yo soy coleccionista y no sé suficiente español para ser académica. Ella se enfadó", cuenta con cariño.

El Metropolitan Museum of Art (MET) de Nueva York tiene dos bodegones de finales de los setenta, pero nunca abandonó su perfil de pintora fuera de los focos y lejos de la popularidad. "Es una superartista, no cabe duda. Pero nunca luchó por ser internacional. Pasaba. Hay artistas que quieren serlo a toda costa, pero otros trabajan porque les gusta. Ese era el caso de Carmen Laffón", añade Helga de Alvear. De hecho, Laffón tiene la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes (1999) y Premio Nacional de las Artes Plásticas (1982), pero nunca fue reconocida con el máximo galardón, el Premio Velázquez, a pesar de que este año rivalizó en el seno del jurado del premio con Tania Bruguera, vencedora final sin unanimidad.

El paisaje de su vida

El mar y el cielo. El Guadalquivir y las salinas. Ese fue el paisaje que admiró y amó, como reconoció en su discurso de ingreso en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, en el año 2000. Desde hace dos décadas, Carmen Laffón alertaba del peligro que corrían los paisajes a los que se entregaba cuando salía al aire libre a pintar. Se lamentaba de la amenaza de la actividad humana y de la falta de conciencia que supondrá su pérdida. También se quejaba por la falta de aprecio por los mismos: "Ellos forman parte de nuestro patrimonio cultural, tanto como nuestros más preciados monumentos y museos, porque son también vivientes monumentos y museos llenos de vida. Velar por su conservación me parece un deber primordial y mucho me gustaría que esta institución, tan guardiana de la belleza, asumiera este nuevo compromiso", les dijo a los académicos el día de su ingreso.

Veía en estos lugares espacios para la evocación y el ensueño, para el goce del silencio, de la luz y del aire. Eran paisajes "no bellos", sin el foco de la Gran Vía madrileña, por ejemplo. Paisajes "humildes y secos", "desnudos y extraños", "de aparente simplicidad y profundas complejidades", decía la artista. No todos aceptaron su entrega al paisajismo con admiración.

El suyo fue realismo lírico y personal, más enigmático que evidente, más imaginativo que literal: arte afanado en la verdad que, paradójicamente, sacrificó la apariencia. Como escribió en 2014 Juan Bosco Díaz-Urmeneta sobre sus vistas del Coto de Doñana, "los lenguajes de Carmen Laffón son ciertamente libres, pero no gratuitos", en referencia a una pincelada que, poco a poco, se fue deshaciendo y perdiendo límites.

El historiador ha comparado estas series de Laffón con la paisajística de Caspar David Friedrich y Mark Rothko. "Frente al patetismo de la pintura nórdica, la obra de Laffón posee la complicidad y cercanía sentimental con la naturaleza propias de la visión mediterránea", apuntó Díaz-Urmeneta, que encontró en la transparencia del color, la fuerza de la luz y los límites imprecisos que separan los espacios, los valores que vinculan a Rothko con Laffón. A fin de cuentas, las naturalezas de la pintora andaluza son enigmas inalcanzables. Ella misma ha reconocido tener muy presente a estos dos pintores como a Turner, Monet, Degas o Seurat. Y siempre Fernando Zobel, con quien se formó, y de los informalistas, con quienes compartió galería.

Juan Carlos I y Miguel Blesa

También ha sido relacionada con las virtudes de Diego Velázquez, especialmente en el retrato de Juan Carlos I, que conserva el Banco de España. La historiadora Isabel Tejeda indica que los fondos grisáceos y carentes de boato y de elementos decorativos son los que conectan con los retratos velazqueños de Felipe IV. "La pintora sevillana prescinde de las fórmulas envaradas y normalmente cargadas de símbolos regios de los retratos de la realeza", sostiene Tejeda 

Este periódico descubrió en 2014, arrumbado en el sótano de la sede de la Fundación Caja Madrid, el retrato que Laffón hizo a Miguel Blesa por 159.000 euros. "Laffón estuvo trabajando en esa obra durante más de dos años, entre finales de 2007 y principios de 2010. Blesa viajó en un par de ocasiones hasta su estudio en Sevilla para posar", contó entonces Ignacio Escolar. La pintora terminó su cuadro unas semanas después de que Blesa dejase la presidencia de Caja Madrid. Envió el cuadro con un colaborador a la sede de Caja Madrid, en la plaza de Celenque. Por alguna razón desconocida, durante la presidencia de Rodrigo Rato, el retrato de Blesa nunca se colgó de ninguna pared ni de la sede de Bankia ni de la sede de la Fundación Caja Madrid.

EL DIARIO.ES

ALGUNAS OBRAS




viernes, 25 de febrero de 2022

FERIA DE ARTE

 


Llega la semana de arte a Madrid: así es JUSTMAD 2022

La feria apuesta por la sostenibilidad, el feminismo y la España rural en la edición de este año



Vuelve un año más a Madrid la feria de arte internacional JUSTMAD. La 13ª edición del evento se realiza como siempre en el Palacio de Neptuno, en el distrito del arte, de los días 24 al 27 de febrero.

La feria acoge a más de cuarenta artistas procedentes de todas partes del mundo: Alemania, Austria, Estados Unidos, Italia, Francia, Holanda y Portugal.

Este año el feminismo vuelve a ser uno de los ejes principales de su organización. La edición ha contado con 20 galeristas y 36 artistas femeninas que han expuesto su trabajo. Según su directora, Semiramis González “Nuestro compromiso con la paridad es una realidad constante cada año, la visibilización del trabajo de las mujeres artistas es fundamental en nuestro proyecto”.



También se ha llamado mucho al tema de la España rural con proyectos como el de RAS DE TERRA, donde cuatro artistas españoles han realizado un trabajo conjunto sobre este concepto. O la despoblación de patrimonio y la España abandonada, que se ve denunciada en el trabajo de pintores como Joel Ristol, por ejemplo.

El uso de materiales textiles y recursos sostenibles es otra tendencia muy fuerte que de la que han formado parte los participantes de esta edición. La cerámica también tiene gran protagonismo este año, con varios artistas como Pablo Little o Abi Castillo presentando piezas escultóricas de este material.



Además, en esta ocasión la feria se ha centrado especialmente en unir el arte de Latinoamérica y España, para dar a conocer autores de ambos países y formar conexiones futuras de las que nazcan nuevos procesos creativos.



USTMAD busca impulsar el compromiso con jóvenes artistas emergentes y el interés por el coleccionismo de arte entre las nuevas generaciones. Para promover la compraventa de arte asequible la feria ofrece piezas que varían en un amplio rango de precios, asequibles para todo tipo de públicos.


(EL IDEALISTA)

martes, 22 de febrero de 2022

EXPOSICIONES PARA NO PERDERSE

 


Del arte de las antípodas a las vanguardias rusas, exposiciones para no perderse este mes


El arte aborigen australiano, los rostros y figuras humanas de Picasso, las máscaras en sus múltiples contextos o la pintura clásica italiana son algunas de nuestras propuestas para visitar estas próximas semanas


Pintura sobre corteza de eucalipto, c. 1960.

© Museo Etnológico y de Culturas del Mundo. MEB 258-42. Foto: Jordi Puig.

Este mes destacamos las pinturas tradicionales de los pueblos aborígenes australianos, un arte cálido, sagrado, lleno de fuerza, que plasma a la perfección su rica mitología. El arte tradicional de Oceanía se cuenta, precisamente, entre las fuentes de inspiración de un gran número de artistas europeos de principios del siglo XX, muy interesados en lo que consideraban un primitivismo enormemente liberador. 

La Colección del Museo Ruso repasa en Málaga la obra de los principales vanguardistas que crearon entre los últimos años del régimen zarista y los primeros de la Unión Soviética. En Madrid, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando reúne retratos de un ilustre exalumno, nada menos que Pablo Picasso. 

Finalmente, para los amantes de estilos más clásicos, recomendamos una visita al sur de Francia, a pocas horas de la frontera española, donde se exhibe una destacada selección de la colección Cini de arte italiano.


viernes, 18 de febrero de 2022

ARCO MADRID 2022

 

El retorno de ARCO

ARCOmadrid vuelve a su fecha habitual para celebrar su Aniversario 40 (+1), del 23 al 27 de febrero (en el recinto de IFEMA MADRID). Un proyecto único que unirá pasado y futuro a través de las galerías y su esencial relación con artistas y coleccionistas.

Tras la excepcional celebración en 2021 de una edición que reactivó los tan esperados encuentros entre galerías y coleccionistas, ARCOmadrid 2022 se plantea como una convocatoria única y un momento de celebración, que reunirá a una selección de grandes nombres del galerismo internacional, galerías que han tenido presencia en ARCOmadrid a lo largo de su trayectoria, y que serán invitadas a participar en la sección conmemorativa de la feria, ARCO 40 (+1) Aniversario. Un programa conformado por alrededor de 20 galerías seleccionadas por María Inés Rodríguez, Francesco Stocchi y Sergio Rubira.  

Este homenaje a la Feria se presenta en paralelo a los contenidos que expondrán las 150 galerías seleccionadas por el Comité Organizador en el Programa General, y las participantes en las secciones comisariadas. ARCOmadrid mantiene su emblemática sección Opening by Allianz dedicada a galerías jóvenes que no superan los siete años de andadura. Alrededor de 15 galerías invitadas por las comisarias Övül Ö. Durmusoglu y Julia Morandeira, servirán como muestra de la escena internacional de galerías jóvenes.

Dando continuidad a la iniciativa de la pasada edición, este año los Proyectos de Artista volverán a estar dedicados exclusivamente a mujeres. 

ARCOmadrid 2022 mantiene la sección de publicaciones de arte en la zona Arts Libris, orientada a la iniciación al coleccionismo. Ésta se completará con diferentes presentaciones de publicaciones en el espacio Arts Libris Speaker´s Corner. 

El tradicional y reconocido Foro ARCOmadrid será el lugar para investigar, de la mano de comisarios y profesionales, en torno al presente y futuro del arte contemporáneo. 

Novedades 2022

Con la intención de continuar explorando formas de colaboración entre artistas y galerías se incorpora la sección Nunca lo mismo formada por una selección de artistas latinoamericanos de 10 galerías internacionales que, comisariada por Mariano Mayer y Manuela Moscoso, contribuirá a reforzar el posicionamiento latinoamericano de la feria a través de galerías de diferentes países. 

Asimismo, los Encuentros Profesionales evolucionan a un nuevo proyecto, Office: Open For Disussion, que a partir de reuniones privadas atraerá a profesionales de interés para las galerías y seguirá potenciando a la feria como motor de pensamiento alrededor del arte contemporáneo. 

La Feria se completará con las diferentes acciones sobre coleccionismo que la Fundación ARCO pone en marcha. Junto al programa de coleccionistas invitados, volverá a reconocer la labor de coleccionistas con los Premios ´A` y otras iniciativas dirigidas al impulso del coleccionismo.


MÁS INFORMACIÓN


ARCO 2022: El Mundo exhibirá un proyecto artístico dedicado a la sostenibilidad en las rías gallegas

MATÍAS QUETGLÁS



Matías Quetglás el maestro realista de la armonía


El Mediterráneo es la cuna de Quetglas ( Ciudadela, Menorca 1946), su fuente de vida y de inspiración. Llegó a Madrid con diecinueve años para cumplir el servicio militar y se quedó después para estudiar en la Escuela de Bellas Artes con Antonio López, Francisco Echauz y Barjola. Allí, y en su primer año de estudios, conoció a María Antonia, estudiante de arte, con quien se casaría posteriormente y que fue su modelo durante muchos años.

Antes de terminar sus estudios universitarios realizó su primera exposición individual en la Galería Skira de la capital, recibiendo elogios de pintores como Eusebio Sempere y la galerista Juana Mordó, que le contrató en 1970 y con la que trabajó hasta su muerte en 1985. En esta primera etapa su obra tiene un aire ritual y de celebración, entre el surrealismo y la pintura religiosa.

Seguidamente alternó los bodegones, como el de "Ave y flores" que aportó a la colección UEE en 1986, con una larga serie de retratos de su esposa en los que primó lo sustantivo sobre lo adjetivo. Un reflejo de su concepto de la pareja y de las situaciones pasionales que se viven en la unión de dos.

Evolucionando en su carrera, pero sin romper con el pasado, centró entonces su atención en las posibilidades narrativas de la figuración, convirtiendo a los personajes en transmisores de "lo que sucede" y no en intérpretes de sí mismos. Sin embargo, ante las dificultades para contar historias del natural, prescindió de modelos para sus creaciones desde 1985. Esa experiencia de "realismo de memoria" le llevó hacia una imagen más simplificada y esencial, más abierta en el lenguaje y a la experimentación en la que queda patente la influencia y devoción que siente por maestros como Rembrandt, Velázquez, Bacon, Picasso, etc.
 
El menorquín es un artista completo, que trabaja indistintamente como pintor, grabador o escultor, con una constante inspiración basada en el sentimiento metafísico y la voluntad de comunicación afectiva.

Violant Porcel, crítica de arte, comenta que "...cuando observamos una obra de Quetglás nos seduce su riqueza de contrastes, escenas próximas y a la vez atemporales en que las figuras se perfilan agitadas a la par que hieráticas y distantes. Encontramos en él la libertad de la abstracción combinada con el control de la figuración. La modernidad en las texturas y el clasicismo en el dibujo. Ahí reside quizá el gran encanto, el misterio de la obra de Matías Quetglás, cuya singularidad en el panorama artístico español se conjuga con la solidez con que se sitúa en esta nueva dimensión neofigurativa, imaginativa, que ha conquistado el horizonte internacional".

Esa unión de claves creativas es la que ha hecho que su obra haya sido muy bien acogida desde que comenzara a ser mostrada hace cuarenta años en galerías, museos y exposiciones de Madrid, Barcelona, Munich, Colonia, Milán, París, Helsinki,...




 



 
 
 
 
 
 
 
 

ARTIUM MUSEOA VITORIA-GASTEIZ

 


Mariana Castillo Deball. Amarantus




Mariana Castillo Deball (Ciudad de México, 1975) ha conformado un vasto cuerpo de trabajo en el que ha abordado la forma en que el conocimiento y la cultura son producidos, representados y diseminados, insertándose en los intersticios entre ciencia, ficción, artes visuales y su relación con las maneras en que la historia precolonial mexicana ha sido apropiada e investigada en diferentes momentos.

Con una aproximación caleidoscópica a sus intereses, Castillo Deball se ha acercado a la arqueología, la ciencia, la literatura y la tecnología, y ha colaborado con museos e instituciones ajenas al ámbito del arte contemporáneo.

Desde sus obras tempranas, la artista ha explorado cómo el azar —producto del tiempo transcurrido, la erosión, la fragmentación y las intervenciones humanas, entre otros factores— determina en gran medida la forma en que aprendemos a describir el mundo y los relatos que elaboramos. Este interés la ha impulsado a investigar la historia de determinados artefactos —que ella llama “objetos incómodos”—, sus devenires, reproducciones, apropiaciones y desapariciones.

Sus estrategias formales a menudo se aproximan a las metodologías empleadas por arqueólogos para “atrapar” sus hallazgos. Estos objetos, o imágenes sucedáneas, se aproximan conceptualmente a la antigua noción nahua de ixiptla que puede interpretarse como representación, imagen, sustituto, pero también piel. Este concepto resulta indispensable para abordar muchos de los proyectos de Castillo Deball en la última década.

La palabra amarantus, que da nombre a la exposición, proviene del griego Αμάρανθος y designa a una flor que nunca muere —como la del amaranto, planta indispensable en la alimentación tradicional mexicana, que nunca se marchita. La flor de amaranto evoca la persistencia de esos “objetos incómodos”, restos materiales de devenires históricos azarosos que fascinan a Castillo Deball.

Comisaria: Catalina Lozano

En colaboración con Museum für Gegenwartskunst Siegen (Alemania) y Museo Universitario de Arte Contemporáneo (México).



VIDEO Y CONVERSACIÓN


Hasta: Domingo, 13 Marzo 2022 

miércoles, 9 de febrero de 2022

EL SENTIDO DE LA ESCULTURA

 

La Fundació Miró muestra el sentido de la escultura contemporánea a través de 65 artistas


El comisario David Bestué reúne un centenar de obras poéticas y sorprendentes


Cañones de nubes (Máquinas de burbujas esculturales autogenerativas)’, 2016, de David Medalla 

‘Pep Herrero / Shooting

El mito griego de Pigmalión habla de un escultor que esculpió una estatua de marfil tan perfecta que se enamoró de su propia creación. Según cuenta Ovidio en Las metamorfosis , la deseaba sexualmente, la vestía con trajes y joyas, la besaba e imaginaba que ella le devolvía los besos… Hasta que un día fue redimido de su triste obsesión cuando la diosa Afrodita respondió a sus oraciones y Galatea cobró vida. Justo en ese “grado cero” de la escultura, con un detalle del pie de esa Galatea que avanza hacia su nuevo destino de mujer de carne y hueso, arranca El sentido de la escultura , una sorprendente exposición de la Fundació Miró que muestra la gran transformación que ha experimentado la práctica escultórica contemporánea, liberada de la idea de representación, aunque en el fondo, como señala su comisario, David Bestué, alentada por el mismo anhelo de capturar un cuerpo, un beso o un sentimiento perdido en un tiempo y un espacio.

Julie Head/Julie Head (1990), de Bruce Nauman

Pep Herrero/Shooting

El sentido de la escultura, la gran exposición  de la Miró, que bajo el patrocinio del BBVA reúne en sus salas y patios un centenar de obras de una impresionante nómina de artistas (65) que van de Antoni Gaudí al propio Miró, pasando por Julio González, Alexander Calder, Richard Serra, Bruce Nauman, Susana Solano, Sarah Lucas, Joseph Beuys, Lygia Clark, Dieter Roth. Pero más que una sucesión de obras, algunas maravillosas, llegadas de numerosas colecciones europeas y la mayoría inéditas en Barcelona, la exposición deviene una obra en sí misma, en este caso de un escultor, David Bestué (barcelona, 1980), que se pone en la piel de los artistas, se emociona y comparte con ellos ese afán de “atrapar elementos que una fotografía no puede. El arte a veces corre el riesgo de ser una fotografía de Instagram. La escultura nos ofrece una visión de la realidad que se escapa a la virtualidad y las nuevas tecnologías”, señala.

“La escultura nos ofrece una visión de la realidad que se escapa a la virtualidad y las nuevas tecnologías”, señala David Bestué impresionante nómina de artistas

Y aunque guiado por una mirada entre poética y erudita, Bestué –que ha contado con la colaboración de la jefa de exposiciones Martina Millà– ha diseñado un recorrido didáctico que en algún momento se asoma incluso al Parque de Esculturas anexo al centro, fruto de una época y un momento (no hay ni una sola mujer) que, opina, merecería una actualización. Como la propia historia del arte, este tampoco es un trayecto lineal. Cada época intenta poner al límite la idea de reproducción. Y prácticas como la utilización de moldes para extraer formas de la realidad, que en su momento fue tachado de ars infami, han sido utilizados más tarde por artistas y arquitectos que no querían dejar su huella, como el propio Miró, Bruce Nauman o Gaudí, que utilizó la técnica del vaciado para incorporar formas de vegetales, animales o personas en la fachada del nacimiento de la Sagrada Familia. Hoy la copia perfecta ya no está manos de los artistas sino de las impresoras 3D o la ciencia, como gritan desde el interior de una vitrina unos diamantes sintéticos fabricados en laboratorio e indistinguibles de los naturales.

Escultura de Karin Sander realizada a partir de escáner corporal tridimensional

Pep Herrero/Shoting

Las nuevas prácticas acaban con las formas cerradas, con esculturas cambiantes como la fuente de espuma de David Medalla; desvelan los materiales, que en algunos casos se imponen a las formas (las pinturas de compostaje de Perejaume o los materiales de construcción de un depósito de agua apilados por Lara Almarcegui en representación del propio depósito). El hueso de un animal puede transformarse en el cuerpo de una mujer ( Femme , de Miró) y las conchas y arena que encontró en el campo de trabajo de Tetuán a donde fue enviado tras la Guerra Civil, le sirvieron a Leandre Cristòfol para construir una maravillosa serie de constelaciones estelares.

David Bestué muestra un pequeño dibujo de Lorca sobre el deseo homosexual

Pep Herrero / Shooting

En la muestra hay también espléndidas obras de Susana Solano, Richard Serra o Carl Andre, junto a momias de gato y lagartos atrapados en un baño de cobre galvánico (Christofle), una muñeca de piedra vestida con un trapo azul y un collar con caracoles de mar que un etnógrafo encontró en el lugar donde habían vivido unos ermitaños en Cabrera. Hay también producciones nuevas, como la de Ester Partegàs, los mágicos acercamientos al ser humano de Sarah Lucas y un emocionante dibujo de Federico García Lorca, fechado en 1927, en el que intenta atrapar un beso en el espejo como metáfora del deseo homosexual.

(LA VANGUARDIA)

HASTA EL 6 DE MARZO