Carl Larsson, pintor de la infancia y la familia
El artista y diseñador sueco retrató su entorno y nos recuerda que el arte no siempre nace del drama o “lo feo”
Köket –La cocina– (c. 1898). |
Carl Larsson (Estocolmo, 28 de mayo de 1853-Falun, 22 de enero de 1919) fue un importante pintor de la infancia y la familia, así como diseñador de interiores. Considerado una celebridad en su país natal, destacaba en la pintura acuarelista y el diseño.
“Soy más feliz cuando pinto mi propio hogar”, afirmó. Larsson recuerda que el arte no siempre nace del drama o “lo feo”. A veces nace de mirar lo que tienes cerca y animarte a representarlo.
Su infancia fue difícil y rodeado de miseria: sus padres carecían de ingresos económicos y debió acudir a una escuela para pobres. La vida en los barrios bajos de su infancia quedó reflejada en su obra.
En 1866 tuvo la oportunidad de ir a la Academia de Arte de Estocolmo, donde obtuvo 12 medallas por su calidad como dibujante, pudiendo así optar a un curso de dibujo antiguo. El arte recuperó y proyectó a un niño con dificultades sociales importantes.
En 1871, además de sus estudios en la Academia, trabaja en el estudio fotográfico de los hermanos Roesler, y como dibujante en la revista humorística Kasper. La estancia de Carl Larsson en la colonia artística de Grez-sur-Loing a partir de 1882 supuso punto de inflexión importante.
Allí abandonó el óleo y comenzó a pintar acuarelas al aire libre (plein air), capturando la luz plateada característica del río Loing. Esta técnica definiría toda su obra maestra posterior.
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