lunes, 13 de julio de 2026

VALENCIA (FUNDACIÒN BANCAJA)

 

Banner de la exposición 'Compromiso con el arte. De Miró a Barceló'Fundación Bancaja

De Miró a Barceló: Fundación Bancaja ratifica su compromiso con el arte

La entidad muestra en Valencia obras maestras de los siglos XX y XXI



Más de un siglo de historia de la pintura se da cita este año en Valencia gracias a una de las grandes apuestas culturales de la Fundación Bancaja. La entidad vuelve a reivindicar su compromiso con la difusión artística con una exposición que reúne obras de algunos de los nombres más influyentes del arte contemporáneo, desde Pablo Picasso y Joan Miró hasta Miquel Barceló.

El resultado es un recorrido excepcional que permite al visitante descubrir la evolución de las principales corrientes artísticas de los siglos XX y XXI a través de piezas procedentes de dos importantes colecciones privadas.

La exposición Compromiso con el arte. De Miró a Barceló, organizada por la Fundación Bancaja y ABANCA, abre una ventana a más de cien años de creación artística mediante una selección de fondos pertenecientes a ambas instituciones. La muestra, que puede visitarse en la sede de la Fundación Bancaja en Valencia hasta el próximo 6 de septiembre, propone un diálogo entre diferentes generaciones de artistas y movimientos que han marcado el desarrollo de la pintura moderna y contemporánea.


Comisariada por el crítico y profesor Fernando Castro Flórez, la exposición plantea una lectura retrospectiva que arranca en las vanguardias históricas de principios del siglo XX y llega hasta las manifestaciones artísticas más recientes. El recorrido reúne obras realizadas entre 1913 y 2023, permitiendo observar cómo han evolucionado los lenguajes visuales durante más de cien años de experimentación, innovación y búsqueda creativa.

La iniciativa es fruto de la colaboración entre Fundación Bancaja y ABANCA, una alianza que ya permitió exhibir este proyecto en A Coruña durante el otoño de 2025. Ahora, la propuesta llega a Valencia renovada, con una nueva selección de piezas que amplía la conversación entre ambas colecciones y ofrece una experiencia diferente al público valenciano.

86 obras firmadas por 59 artistas

La muestra está integrada por 86 obras firmadas por 59 artistas. De ellas, 48 pertenecen a la Colección ABANCA y 38 forman parte de los fondos artísticos de la Fundación Bancaja. Juntas construyen un relato que atraviesa algunos de los momentos más relevantes de la historia del arte reciente, reflejando la riqueza y diversidad de estilos que han definido la creación contemporánea.

Entre las piezas expuestas destacan trabajos de figuras fundamentales de las vanguardias europeas como Pablo Picasso, Joan Miró, Wassily Kandinsky, Georges Braque, Juan Gris, Paul Klee, Marc Chagall o Giorgio de Chirico. Sus obras permiten comprender el impacto de movimientos que revolucionaron la forma de entender el arte durante el siglo XX y que todavía hoy siguen influyendo en las nuevas generaciones de creadores.

La exposición también presta especial atención a algunos de los grandes representantes del informalismo español. Nombres como Antonio Saura, Rafael Canogar, Manolo Millares o Antoni Tàpies muestran cómo la pintura exploró nuevos caminos expresivos alejados de las formas tradicionales. Junto a ellos aparecen artistas vinculados a la abstracción geométrica, como Eusebio Sempere y José María Yturralde, cuyas propuestas ponen de manifiesto la importancia de la investigación visual en el arte contemporáneo.

El recorrido continúa con autores que han desarrollado diferentes formas de abstracción y experimentación pictórica, entre ellos Sean Scully, José Manuel Broto, Antón Lamazares, José María Sicilia, Miguel Ángel Campano o Günther Förg. Sus trabajos conviven con planteamientos más cercanos al arte pop y a la figuración contemporánea representados por creadores como Equipo Crónica, Luis Gordillo, Darío Villalba, Anzo, Juan Barjola, Juan Navarro Baldeweg o el propio Miquel Barceló, una de las figuras más reconocidas del arte español actual.

La naturaleza y el paisaje urbano también tienen presencia en la muestra a través de obras de artistas como Miquel Navarro, Cristina Iglesias, Urbano Lugrís o Julian Opie, que aportan nuevas perspectivas sobre la relación entre el ser humano y su entorno.

Compromiso con el arte. De Miró a Barceló puede visitarse en la sede de la Fundación Bancaja, situada en la plaza de Tetuán de Valencia, desde el 25 de abril hasta el 6 de septiembre de 2026. El horario de apertura es de martes a domingo, de 10:00 a 14:00 horas y de 16:30 a 20:30 horas. Además de la visita libre, la entidad ofrece visitas comentadas para público general y grupos organizados, una oportunidad para profundizar en las claves de una exposición que confirma la apuesta de la Fundación Bancaja por acercar al gran público algunas de las obras y artistas más relevantes del arte contemporáneo.



PINTURA IMAGINATIVA

 

Las mujeres sin rostro de Ewa Juszkiewicz

La artista polaca expone 24 obras en las que sustituye el rostro de mujeres pintadas por artistas de los siglos XVII al XX, por telas y elementos orgánicos


Se trata de una exposición de pinturas al óleo de una singularidad muy imaginativa. La artista polaca Ewa Juszkiewicz ha realizado una serie de retratos de mujeres pintadas por artistas de los siglos XVII al XX sustituyendo sus caras por elementos diversos que van desde plantas, flores, frutas, formas orgánicas y cabellos, hasta telas y joyas, a veces en combinación. El resultado es de una belleza extraordinaria y al mismo tiempo inquietante, incluso a veces siniestra, desde «Girl in blue», la primera que pintó en este género, hasta las otras 24 que se pueden ver en la exposición.

A lo largo de la historia ha habido artistas que han utilizado figuras, paisajes o creaciones de otros para crear o recrear nuevas obras. Es lo que se conoce como Arte de apropiación. Ewa Juszkiewicz deconstruye, interpela, distorsiona, transforma y deforma las obras originales, todas ellas retratos femeninos, para crear un nuevo concepto. Aunque la obra de Ewa Juszkiewicz ha podido verse en exposiciones colectivas en el Brooklyn Museum de Nueva York, el Centro Pompidou o los museos de Arte Moderno de París y el National Museum de Pekín, es la primera vez que un museo dedica una muestra individual a la obra de esta artista polaca nacida en Gdansk en 1984.

La exposición se inscribe en el marco de la operación que Blanca y Borja Thyssen-Bornemisza vienen desarrollando desde hace algunos años para ampliar los fondos del museo. El Thyssen suele adquirir una de las obras que se exponen en la muestra una vez finalizada. Las obras que forman parte de esta exposición fueron realizadas entre 2013 y 2026, y algunas creadas exclusivamente para esta exposición. Son composiciones todas ellas en las que el rostro de la mujer queda oculto. Para crearlas, la artista polaca parte de pinturas históricas y se apoya en el surrealismo y el pop art. De este modo las reinterpreta cuestionando los ideales de belleza femenina con los que la mujer ha sido representada a lo largo de la Historia, y combina la tradición pictórica de los clásicos con un radicalismo subversivo que transforma las obras de referencia en elementos estéticos contemporáneos.

Ewa Juszkiewicz amplía de este modo los límites del retrato hacia una nueva interpretación histórica contemporánea de lo que a través del género se manifiesta como identidad o semejanza. Ocultando los rostros de las mujeres se da un mayor protagonismo a la vestimenta, la pose y al entorno en el que se sitúan, así como se evaden los ideales de belleza que respondían a normas de decoro y restricción social. Y a elementos como las plantas, vinculados a la pintura de bodegones y a su identificación con las artes decorativas. Con esta técnica, los nuevos retratos se abren a nuevas interpretaciones y a múltiples lecturas.







FARO DE VIGO

MARÌA MORENO

 


MARÌA MORENO

«Mari me señalaba un espacio de limpieza, un trabajo sin contaminación y con pureza. Trabajaba de una forma admirable. Trabajaba siempre como si no fuera profesional. Desde los impresionistas, los cuadros se están pintando antes de que haya alguien que los encargue; antes no pasaba esto, siempre había una persona detrás que hacía un encargo y eso, de alguna forma, arrancaba la pureza de la pintura. Pues Mari pintaba así, con limpieza».

Mari, como llama Antonio López a su mujer en esta conversación en la Fundación Juan March de Madrid, es María Moreno (Madrid, 1933 – 2020), una de las pintoras que formaron parte esencial de los Realistas de Madrid. Aquel grupo de muchachos jóvenes que se conoce a mediados de los años 50 en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, conformado por el propio Antonio López, Esperanza Parada, Amalia Avia, Isabel Quintanilla, Julio López o Lucio Muñoz, aunque éste pronto cogería un camino más conceptual.

«Los llamamos los realistas de Madrid, como si fueran solo un grupo de pintores, pero eran mucho más que eso. Eran muy buenos amigos», explica Juan Manuel Martín Robles, director del Museo del Realismo Español Contemporáneo (MUREC) de Almería y comisario de María Moreno. Hacia la esencia de la luz, la exposición antológica que el museo dedica a la artista y que ha sido producida por la Fundación de Arte Ibáñez Cosentino.

Una exposición que recorre la trayectoria artística de María Moreno, desde sus primeras obras hasta las elaboradas en su plena madurez artística y personal, ya en los primeros años del s. XXI. «Es una exposición que era una deuda que teníamos con ella y con el realismo español contemporáneo, María es la única del grupo a la que aún se le había dedicado una antológica», detalla. Confiesa, además, que lo ha disfrutado con «pasión» porque «tuve la oportunidad de conocerla antes de que comenzara su enfermedad y pude disfrutar de su conversación y de sus sabias palabras».

«Los realistas de Madrid eran, sobre todo, buenísimos amigos»


Hace en Madrid en 1933. Durante la Guerra Civil, su familia se traslada por algún tiempo a Valencia. Allí María Moreno tiene la oportunidad de estar en contacto con la libertad que dan el viento y la luz del mar. Al regresar, Madrid ha cambiado mucho, demasiado. Ella misma, durante la posguerra, detalla que todo está más triste y gris, lo que la lleva a una evasión espiritual y mental que vuelca en la pintura, buscando esa luz que parecía haberse desvanecido.

«Se dedicó toda la vida a pintar. Casi todas las exposiciones colectivas dedicadas a los realistas de Madrid tienen siempre obra de María, aunque no siempre este grupo y su pintura han sido puestos en valor, esto es algo que comienza a pasar a partir de los años 80, más o menos», relata Martín Robles.

Cuando los realistas, este grupo de amigos de Madrid, empiezan a pintar, el realismo que practicaban María Moreno, Amalia Avia o Isabel Quintanilla, por citar algunos nombres femeninos, no estaba a la vanguardia de las tendencias del momento, cuando el expresionismo estadounidense de Pollock y Rothko, o el informalismo del grupo El Paso, con Canogar, Saura o Millares, lo dominaban todo.

Los espacios domésticos, los bodegones luminosos de flores y jardines, y el menaje más sencillo reflejado en los lienzos de los realistas eran devorados por la violencia de los trazos, el exceso de materia y la rudeza de las telas de arpillera de los informalistas. El proceso sosegado de los realistas era atrapado por la forma libre y casi arbitraria de pintar de los informalistas.

La obra de María Moreno nos desnuda su biografía