miércoles, 29 de julio de 2026

MÁLAGA , MUNCH Y PICASSO


 

La modernidad a dos bandas


Tras los rigores del verano, el otoño expositivo tendrá en Málaga su particular protagonista con la muestra ‘Munch-Picasso. Influencias y afinidades’, un encuentro entre los dos titanes del arte que acogerá el Museo Picasso


El artista y su modelo' (1919-1921), de Edvard Munch. / DeAgostini Picture Library / Scala, FlorenciA

Tanto por su decisiva influencia posterior como por la manera en que fagocitó a su mayor albedrío todas las corrientes artísticas previas, la posibilidad de vincular la obra de Pablo Picasso (1881-1973) con la de prácticamente cualquier otro artista está siempre al alcance. Si, digamos, todo creador asume la responsabilidad de construir un mundo a partir de su experiencia directa con la realidad, Picasso alumbró un cosmos al que ningún mundo es ajeno, con lo que siempre hay un resquicio en el que la conexión es factible. Al mismo tiempo, las asociaciones críticas e históricas del malagueño con sus contemporáneos que no formaron parte de su círculo directo a menudo deparan, todavía, sorpresas reveladoras. A primera vista, resultaría difícil establecer vínculos estéticos claros e inmediatos entre Picasso y el pintor noruego Edvard Munch (1863-1944), pero esto es justo lo que pretende el Museo Picasso Málaga con su exposición temporal Munch-Picasso. Influencias y afinidades, que tendrá su inauguración el próximo 30 de octubre y podrá verse hasta el 27 de febrero de 2027. De entrada, encontramos en Picasso y en Munch dos puertas plenas de sentido a la modernidad, dos parteras de la criatura que concede la prioridad a la mirada del artista antes que a la realidad representada; y, por mucho que tal nacimiento parezca producirse desde dos vías distintas, corresponderá comprobar en qué medida Munch y Picasso, cada uno desde su latitud y desde sus inquietudes, se estaban refiriendo a lo mismo y con las mismas armas. En cualquier caso, la ocasión promete regalar otra exposición histórica al ya abultado recorrido al respecto del Museo Picasso, con especial protagonismo en el calendario artístico del otoño malagueño. 

'El pintor y la modelo' (1963), de Pablo Picasso. / Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

Comisariada por la jefa del Área de Conservación de Pintura Moderna del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Paloma Alarcó, la exposición cuenta con la colaboración del Munchmuseet Oslo y la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso (FABA) y numerosos préstamos de museos españoles como el Museu Picasso Barcelona, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, así como los museos internacionales Tate de Reino Unido, Albertina Museum de Viena, MoMA de Nueva York, o Kode de Bergen, entre otros. La exposición, que reunirá más de un centenar de obras entre pinturas, grabados y dibujos, “propone descubrir las influencias mutuas y las numerosas afinidades temáticas, además de averiguar las preocupaciones similares que subyacen en los múltiples aspectos del arte de ambos artistas y sondear hasta qué punto su creación radical ha moldeado la forma en que vemos hoy el mundo”, según informaron desde el Museo Picasso. 

La exposición reunirá más de un centenar de obras entre pinturas, grabados y dibujos, con préstamos de museos nacionales e internacionales

Más allá de la posibilidad de esgrimir cualquier relación de influencia directa (sería en todo caso Picasso susceptible de haber abrigado alguna huella de la obra de Munch, aunque tal extremo sería discutible siempre), la exposición plantea un recorrido por los temas y conflictos compartidos que articularon la obra de ambos creadores: el amor y el deseo, la enfermedad, la muerte, la soledad o la angustia existencial. Es decir, la propuesta establece una mirada amplia al tiempo que compartieron los dos creadores, un periodo marcado por la tragedia en el continente europeo y en el que los códigos artísticos, filosóficos e intelectuales viraron desde cierta esperanza ensimismada a códigos muchos más grises. Como contrapunto, tanto Picasso como Munch compensaron la deshumanización del entorno con una atención creciente a las emociones más íntimas, surcadas también, de manera inevitable, por la fatalidad y el desánimo existencial. La figura femenina ocupa un lugar central en ese universo simbólico. Admiradas y deseadas, las mujeres aparecen también como presencias complejas y ambiguas, reflejo de las tensiones afectivas y psicológicas que marcaron el imaginario de ambos artistas. Otro de los espacios de encuentro se sitúa en la vida moderna y sus escenarios de sociabilidad (cafés, cabarets y ambientes bohemios) constituyeron para Munch y Picasso lugares de experimentación y observación desde los que construir una nueva visión del individuo contemporáneo. “El diálogo entre ambos artistas permite reconsiderar el alcance de una creación radical que contribuyó decisivamente a redefinir el arte moderno y nuestra manera de comprender el mundo”, señalan al respecto desde el Museo Picasso a modo de justificación de la exposición. Si la modernidad exigía un empeño colosal para abrir una brecha al arte en un siglo catastrófico, Munch y Picasso lo lograron en virtud de un compromiso firme para el que no había vuelta atrás. Aunque en vida corrieron suertes muy distintas, la posteridad garantizó que habría que volver a ellos, necesariamente, para explicar el modo en que su siglo decidió inventar un arte nuevo para representar una realidad inasumible. 

MÁLAGA HOY
PABLO BUJALANCE

lunes, 13 de julio de 2026

VALENCIA (FUNDACIÒN BANCAJA)

 

Banner de la exposición 'Compromiso con el arte. De Miró a Barceló'Fundación Bancaja

De Miró a Barceló: Fundación Bancaja ratifica su compromiso con el arte

La entidad muestra en Valencia obras maestras de los siglos XX y XXI



Más de un siglo de historia de la pintura se da cita este año en Valencia gracias a una de las grandes apuestas culturales de la Fundación Bancaja. La entidad vuelve a reivindicar su compromiso con la difusión artística con una exposición que reúne obras de algunos de los nombres más influyentes del arte contemporáneo, desde Pablo Picasso y Joan Miró hasta Miquel Barceló.

El resultado es un recorrido excepcional que permite al visitante descubrir la evolución de las principales corrientes artísticas de los siglos XX y XXI a través de piezas procedentes de dos importantes colecciones privadas.

La exposición Compromiso con el arte. De Miró a Barceló, organizada por la Fundación Bancaja y ABANCA, abre una ventana a más de cien años de creación artística mediante una selección de fondos pertenecientes a ambas instituciones. La muestra, que puede visitarse en la sede de la Fundación Bancaja en Valencia hasta el próximo 6 de septiembre, propone un diálogo entre diferentes generaciones de artistas y movimientos que han marcado el desarrollo de la pintura moderna y contemporánea.


Comisariada por el crítico y profesor Fernando Castro Flórez, la exposición plantea una lectura retrospectiva que arranca en las vanguardias históricas de principios del siglo XX y llega hasta las manifestaciones artísticas más recientes. El recorrido reúne obras realizadas entre 1913 y 2023, permitiendo observar cómo han evolucionado los lenguajes visuales durante más de cien años de experimentación, innovación y búsqueda creativa.

La iniciativa es fruto de la colaboración entre Fundación Bancaja y ABANCA, una alianza que ya permitió exhibir este proyecto en A Coruña durante el otoño de 2025. Ahora, la propuesta llega a Valencia renovada, con una nueva selección de piezas que amplía la conversación entre ambas colecciones y ofrece una experiencia diferente al público valenciano.

86 obras firmadas por 59 artistas

La muestra está integrada por 86 obras firmadas por 59 artistas. De ellas, 48 pertenecen a la Colección ABANCA y 38 forman parte de los fondos artísticos de la Fundación Bancaja. Juntas construyen un relato que atraviesa algunos de los momentos más relevantes de la historia del arte reciente, reflejando la riqueza y diversidad de estilos que han definido la creación contemporánea.

Entre las piezas expuestas destacan trabajos de figuras fundamentales de las vanguardias europeas como Pablo Picasso, Joan Miró, Wassily Kandinsky, Georges Braque, Juan Gris, Paul Klee, Marc Chagall o Giorgio de Chirico. Sus obras permiten comprender el impacto de movimientos que revolucionaron la forma de entender el arte durante el siglo XX y que todavía hoy siguen influyendo en las nuevas generaciones de creadores.

La exposición también presta especial atención a algunos de los grandes representantes del informalismo español. Nombres como Antonio Saura, Rafael Canogar, Manolo Millares o Antoni Tàpies muestran cómo la pintura exploró nuevos caminos expresivos alejados de las formas tradicionales. Junto a ellos aparecen artistas vinculados a la abstracción geométrica, como Eusebio Sempere y José María Yturralde, cuyas propuestas ponen de manifiesto la importancia de la investigación visual en el arte contemporáneo.

El recorrido continúa con autores que han desarrollado diferentes formas de abstracción y experimentación pictórica, entre ellos Sean Scully, José Manuel Broto, Antón Lamazares, José María Sicilia, Miguel Ángel Campano o Günther Förg. Sus trabajos conviven con planteamientos más cercanos al arte pop y a la figuración contemporánea representados por creadores como Equipo Crónica, Luis Gordillo, Darío Villalba, Anzo, Juan Barjola, Juan Navarro Baldeweg o el propio Miquel Barceló, una de las figuras más reconocidas del arte español actual.

La naturaleza y el paisaje urbano también tienen presencia en la muestra a través de obras de artistas como Miquel Navarro, Cristina Iglesias, Urbano Lugrís o Julian Opie, que aportan nuevas perspectivas sobre la relación entre el ser humano y su entorno.

Compromiso con el arte. De Miró a Barceló puede visitarse en la sede de la Fundación Bancaja, situada en la plaza de Tetuán de Valencia, desde el 25 de abril hasta el 6 de septiembre de 2026. El horario de apertura es de martes a domingo, de 10:00 a 14:00 horas y de 16:30 a 20:30 horas. Además de la visita libre, la entidad ofrece visitas comentadas para público general y grupos organizados, una oportunidad para profundizar en las claves de una exposición que confirma la apuesta de la Fundación Bancaja por acercar al gran público algunas de las obras y artistas más relevantes del arte contemporáneo.



PINTURA IMAGINATIVA

 

Las mujeres sin rostro de Ewa Juszkiewicz

La artista polaca expone 24 obras en las que sustituye el rostro de mujeres pintadas por artistas de los siglos XVII al XX, por telas y elementos orgánicos


Se trata de una exposición de pinturas al óleo de una singularidad muy imaginativa. La artista polaca Ewa Juszkiewicz ha realizado una serie de retratos de mujeres pintadas por artistas de los siglos XVII al XX sustituyendo sus caras por elementos diversos que van desde plantas, flores, frutas, formas orgánicas y cabellos, hasta telas y joyas, a veces en combinación. El resultado es de una belleza extraordinaria y al mismo tiempo inquietante, incluso a veces siniestra, desde «Girl in blue», la primera que pintó en este género, hasta las otras 24 que se pueden ver en la exposición.

A lo largo de la historia ha habido artistas que han utilizado figuras, paisajes o creaciones de otros para crear o recrear nuevas obras. Es lo que se conoce como Arte de apropiación. Ewa Juszkiewicz deconstruye, interpela, distorsiona, transforma y deforma las obras originales, todas ellas retratos femeninos, para crear un nuevo concepto. Aunque la obra de Ewa Juszkiewicz ha podido verse en exposiciones colectivas en el Brooklyn Museum de Nueva York, el Centro Pompidou o los museos de Arte Moderno de París y el National Museum de Pekín, es la primera vez que un museo dedica una muestra individual a la obra de esta artista polaca nacida en Gdansk en 1984.

La exposición se inscribe en el marco de la operación que Blanca y Borja Thyssen-Bornemisza vienen desarrollando desde hace algunos años para ampliar los fondos del museo. El Thyssen suele adquirir una de las obras que se exponen en la muestra una vez finalizada. Las obras que forman parte de esta exposición fueron realizadas entre 2013 y 2026, y algunas creadas exclusivamente para esta exposición. Son composiciones todas ellas en las que el rostro de la mujer queda oculto. Para crearlas, la artista polaca parte de pinturas históricas y se apoya en el surrealismo y el pop art. De este modo las reinterpreta cuestionando los ideales de belleza femenina con los que la mujer ha sido representada a lo largo de la Historia, y combina la tradición pictórica de los clásicos con un radicalismo subversivo que transforma las obras de referencia en elementos estéticos contemporáneos.

Ewa Juszkiewicz amplía de este modo los límites del retrato hacia una nueva interpretación histórica contemporánea de lo que a través del género se manifiesta como identidad o semejanza. Ocultando los rostros de las mujeres se da un mayor protagonismo a la vestimenta, la pose y al entorno en el que se sitúan, así como se evaden los ideales de belleza que respondían a normas de decoro y restricción social. Y a elementos como las plantas, vinculados a la pintura de bodegones y a su identificación con las artes decorativas. Con esta técnica, los nuevos retratos se abren a nuevas interpretaciones y a múltiples lecturas.







FARO DE VIGO

MARÌA MORENO

 


MARÌA MORENO

«Mari me señalaba un espacio de limpieza, un trabajo sin contaminación y con pureza. Trabajaba de una forma admirable. Trabajaba siempre como si no fuera profesional. Desde los impresionistas, los cuadros se están pintando antes de que haya alguien que los encargue; antes no pasaba esto, siempre había una persona detrás que hacía un encargo y eso, de alguna forma, arrancaba la pureza de la pintura. Pues Mari pintaba así, con limpieza».

Mari, como llama Antonio López a su mujer en esta conversación en la Fundación Juan March de Madrid, es María Moreno (Madrid, 1933 – 2020), una de las pintoras que formaron parte esencial de los Realistas de Madrid. Aquel grupo de muchachos jóvenes que se conoce a mediados de los años 50 en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, conformado por el propio Antonio López, Esperanza Parada, Amalia Avia, Isabel Quintanilla, Julio López o Lucio Muñoz, aunque éste pronto cogería un camino más conceptual.

«Los llamamos los realistas de Madrid, como si fueran solo un grupo de pintores, pero eran mucho más que eso. Eran muy buenos amigos», explica Juan Manuel Martín Robles, director del Museo del Realismo Español Contemporáneo (MUREC) de Almería y comisario de María Moreno. Hacia la esencia de la luz, la exposición antológica que el museo dedica a la artista y que ha sido producida por la Fundación de Arte Ibáñez Cosentino.

Una exposición que recorre la trayectoria artística de María Moreno, desde sus primeras obras hasta las elaboradas en su plena madurez artística y personal, ya en los primeros años del s. XXI. «Es una exposición que era una deuda que teníamos con ella y con el realismo español contemporáneo, María es la única del grupo a la que aún se le había dedicado una antológica», detalla. Confiesa, además, que lo ha disfrutado con «pasión» porque «tuve la oportunidad de conocerla antes de que comenzara su enfermedad y pude disfrutar de su conversación y de sus sabias palabras».

«Los realistas de Madrid eran, sobre todo, buenísimos amigos»


Hace en Madrid en 1933. Durante la Guerra Civil, su familia se traslada por algún tiempo a Valencia. Allí María Moreno tiene la oportunidad de estar en contacto con la libertad que dan el viento y la luz del mar. Al regresar, Madrid ha cambiado mucho, demasiado. Ella misma, durante la posguerra, detalla que todo está más triste y gris, lo que la lleva a una evasión espiritual y mental que vuelca en la pintura, buscando esa luz que parecía haberse desvanecido.

«Se dedicó toda la vida a pintar. Casi todas las exposiciones colectivas dedicadas a los realistas de Madrid tienen siempre obra de María, aunque no siempre este grupo y su pintura han sido puestos en valor, esto es algo que comienza a pasar a partir de los años 80, más o menos», relata Martín Robles.

Cuando los realistas, este grupo de amigos de Madrid, empiezan a pintar, el realismo que practicaban María Moreno, Amalia Avia o Isabel Quintanilla, por citar algunos nombres femeninos, no estaba a la vanguardia de las tendencias del momento, cuando el expresionismo estadounidense de Pollock y Rothko, o el informalismo del grupo El Paso, con Canogar, Saura o Millares, lo dominaban todo.

Los espacios domésticos, los bodegones luminosos de flores y jardines, y el menaje más sencillo reflejado en los lienzos de los realistas eran devorados por la violencia de los trazos, el exceso de materia y la rudeza de las telas de arpillera de los informalistas. El proceso sosegado de los realistas era atrapado por la forma libre y casi arbitraria de pintar de los informalistas.

La obra de María Moreno nos desnuda su biografía


lunes, 22 de junio de 2026

LAFFON Y SU OBRA

 

Carmen Laffón en el Thyssen: sentido y sensibilidad

El museo inaugura la primera gran exposición de la artista figurativa más abstracta tras su muerte en 2021, centrada en la naturaleza muerta y el paisaje


Carmen Laffón. 'La terraza. Madrid', 1973-1975. Colección privada. (© Carmen Laffón, Vegap, Madrid, 202

En 2021 nos dejó una de las mejores y más personales pintoras españolas contemporáneas. La sevillana Carmen Laffón fallecía en su casa de La Jara, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), un paisaje y una luz que se colaron en muchos de sus lienzos y dibujos. Pertenece a una generación de creadoras que, gracias a importantes retrospectivas, van ocupando el lugar que merecen. Así ocurrió con Amalia Avia en la Sala Alcalá 31, con Isabel Quintanilla en el Museo Thyssen o hace tan solo unos días con María Moreno en el Museo del Realismo Español Contemporáneo de Almería. De nuevo es el Thyssen el que exhuma, por vez primera tras su muerte, a esta espléndida artista, la más abstracta de las figurativas de nuestro país y cuya pintura es tan sutil, discreta, elegante, exquisita y de gran sensibilidad como lo era ella misma. Eso que hoy llamamos 'lujo silencioso'. Su trabajo es poético y sentimental, transmite calma y paz.

Carmen Laffón, 1960. (Archivo Familia Laffón)

Mientras se ultima el montaje de la exposición, que se abre al público del 23 de junio al 27 de septiembre, recorremos las salas junto con la comisaria, Paula Luengo, jefa de exposiciones del Museo Thyssen. Más que una muestra, es un homenaje a la artista. Reúne 77 obras, entre óleos, carboncillos y esculturas (desde 1990, Laffón también esculpe). Entre los prestadores, muchos coleccionistas privados -cuenta con fieles y entusiastas seguidores-, especialmente su familia, encabezada por su sobrino Manuel. El título de la muestra, 'Carmen Laffón. Variaciones', explica la forma en la que trabajaba la artista, siempre en series. Quizá este gusto por las variaciones le venga de la música. Desde muy pequeña estudió piano.

Pinta objetos cotidianos (una canasta con ropa blanca, una máquina de coser); también, armarios, repisas y alacenas

Sus temas recurrentes protagonizan las nueve secciones en que está distribuida la muestra, que se centra en la naturaleza muerta y el paisaje. No hay retratos. Sus hermosos paisajes son tanto interiores como exteriores. Comienza la exposición con los primeros y, concretamente, con una sección dedicada a la infancia: la muñeca Marcelina (su primera serie, de los años 60), que encuentra en casa de una amiga y pinta seis veces. Cuelgan dos: una sombría y más onírica, otra más luminosa. También se exhiben dos de las cunas, de gran formato. Indaga en ellas la vulnerabilidad de los recién nacidos. En una, de 1995, pinta a su sobrina nieta Inés. Son obras íntimas, de su entorno más cercano. Explica Paula Luego que la atmósfera onírica de estas primeras obras «evocan el realismo mágico, como algunas pinturas de la primera etapa de Antonio López».

 De ahí pasamos a sus bodegones o naturalezas muertas, que suelen ser al principio horizontales y divididos en dos planos. El entorno suele aparecer difuminado. Años después aparecería el formato vertical, el paisaje como fondo... Se cuela en la sala un cuadro-escultura con hojas de parra. Le gusta pintar objetos cotidianos que hay en su casa: canastas con ropa blanca y con flores, tres máquinas de coser... Dos están tapadas. Son muy distintas de la que pintó Isabel Quintanilla, que vimos en estas mismas salas. Le interesa el juego de mostrar y ocultar. También cuelgan armarios, repisas y alacenas: unos abiertos, otros entreabiertos o cerrados; en blanco, en negro y en color. Parecen flotar en el espacio. Algunas de sus obras se hallan a medio camino entre la pintura y la escultura.

«Para mi labor pictórica fue un inagotable caudal de sugerencias», dijo Carmen Laffón sobre el Coto de Doñana

Carmen Laffón sale de la intimidad de la casa y pinta paisajes urbanos: azoteas, terrazas y vistas de su Sevilla natal, Madrid (la terraza de la casa donde vivía, en María de Molina esquina con Serrano), Sanlúcar de Barrameda o el Coto de Doñana, «un paraje natural que tanto amaba», dice Paula Luengo. «Es el entorno con el que la artista desarrolló un vínculo personal más fuerte. Con el tiempo pasa de ser un tema a ser una razón de ser. Hace suyo el paisaje del Coto a través del sentimiento». Lo explicaba así la propia artista: «La variación continua de este paisaje, la sorpresa que ocasiona a cada hora, sus rumores, sus olores de piedras mojadas, de algas y del mar de Poniente, fueron, y siguen siendo para mi labor pictórica, un inagotable caudal de sugerencias».

Al igual que maestros abstractos como Rothko, Laffón pinta «poéticas manchas de color», algunas en colores pastel; otras en intensos rojos y azules. Y al igual que antes hicieron artistas como Turner, Monet o Seurat, ella plasmaba en sus obras los cambios de luz a lo largo del día, los fenómenos atmosféricos, las distintas estaciones...



res obras de Carmen Laffón. Arriba, 'El Coto desde Sanlucar I', 2005. Colección privada. Sobre estas líneas, a la izquierda, 'Inés Laffón en la cuna', 1995. Colección privada. A la derecha, 'Máquina de coser al uso', 1966-1967. Colección privada.. (© Carmen Laffón, Vegap, Madrid, 2026)

Conforme cumplía años, se hacía más abstracta, más moderna. Le interesaba mucho el arte contemporáneo. De sus últimos 25 años son las series que dedica a la cal y a la sal, en las que el color blanco inunda sus lienzos. Entre 2011 y 2015 pinta (y esculpe) utensilios y herramientas que usan los encaladores en un cortijo situado entre Sevilla y Málaga (carretillas, bidones, cubos...) y muros encalados. No aparecen personas. Tampoco en la última de sus series, entre 2017 y 2020, que dedica a las salinas de Bonanza, cerca de su casa y su taller de Sanlúcar. Cuelgan en la muestra siete lienzos de esta serie y un bajorrelieve en escayola. Son sus obras más abstractas. Las montañas de sal semejan icebergs. Para Paula Luego, los blancos de las salinas de Carmen Laffón tienen que ver con los trabajos de artistas como Robert Ryman y Agnes Martin. En la sala final cuelga su célebre 'Sevilla desde el río' (aparecen la Torre del Oro y la Giralda), préstamo de la Fundación Cajasol.

«Carmen Laffón demuestra una exquisita sensibilidad y delicadeza hacia la luz y el color»

Paula Luego

Comisaria de la exposición



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OBRAS DE DAVID HOCKNEY

 

Las cinco pinturas de David Hockney que cambiaron el termómetro del arte contemporáneo en subastas

Ventas en Nueva York y Londres registraron cifras históricas para el pintor, con adjudicaciones que van desde 29,9 hasta 49,5 millones de dólares y un pico de 90,3

La muerte de David Hockney reactiva el interés por su legado y su impacto en el mercado internacional del arte contemporáneo (Crédito: Europa Press)

El mundo del arte lamenta la muerte de David Hockney, una de las figuras más influyentes del arte contemporáneo, fallecido el 11 de junio de 2026 a los 88 años en Londres.

Reconocido por su innovación técnica y su papel pionero en la representación de la diversidad sexual y el paisaje, su legado artístico recobra gran fuerza tras su partida, con el mercado internacional revalorizando sus obras más codiciadas, tal como informa ARTnews.

Las obras más caras de David Hockney vendidas en subasta figuran entre las piezas más valoradas del arte contemporáneo, según el medio citado.

Estas pinturas, adjudicadas en casas internacionales como Sotheby’s, Phillips y Christie’s, han alcanzado desde decenas hasta más de USD 90 millones y reflejan tanto la importancia histórica como el atractivo sostenido del artista para coleccionistas y museos en todo el mundo.

VALENCIA

 

De Miró a Barceló: Fundación Bancaja ratifica su compromiso con el arte

La entidad muestra en Valencia obras maestras de los siglos XX y XXI


Más de un siglo de historia de la pintura se da cita este año en Valencia gracias a una de las grandes apuestas culturales de la Fundación Bancaja. La entidad vuelve a reivindicar su compromiso con la difusión artística con una exposición que reúne obras de algunos de los nombres más influyentes del arte contemporáneo, desde Pablo Picasso y Joan Miró hasta Miquel Barceló.

El resultado es un recorrido excepcional que permite al visitante descubrir la evolución de las principales corrientes artísticas de los siglos XX y XXI a través de piezas procedentes de dos importantes colecciones privadas.

La exposición Compromiso con el arte. De Miró a Barceló, organizada por la Fundación Bancaja y ABANCA, abre una ventana a más de cien años de creación artística mediante una selección de fondos pertenecientes a ambas instituciones. La muestra, que puede visitarse en la sede de la Fundación Bancaja en Valencia hasta el próximo 6 de septiembre, propone un diálogo entre diferentes generaciones de artistas y movimientos que han marcado el desarrollo de la pintura moderna y contemporánea.

Comisariada por el crítico y profesor Fernando Castro Flórez, la exposición plantea una lectura retrospectiva que arranca en las vanguardias históricas de principios del siglo XX y llega hasta las manifestaciones artísticas más recientes. El recorrido reúne obras realizadas entre 1913 y 2023, permitiendo observar cómo han evolucionado los lenguajes visuales durante más de cien años de experimentación, innovación y búsqueda creativa.

La iniciativa es fruto de la colaboración entre Fundación Bancaja y ABANCA, una alianza que ya permitió exhibir este proyecto en A Coruña durante el otoño de 2025. Ahora, la propuesta llega a Valencia renovada, con una nueva selección de piezas que amplía la conversación entre ambas colecciones y ofrece una experiencia diferente al público valenciano.

86 obras firmadas por 59 artistas

La muestra está integrada por 86 obras firmadas por 59 artistas. De ellas, 48 pertenecen a la Colección ABANCA y 38 forman parte de los fondos artísticos de la Fundación Bancaja. Juntas construyen un relato que atraviesa algunos de los momentos más relevantes de la historia del arte reciente, reflejando la riqueza y diversidad de estilos que han definido la creación contemporánea.

Entre las piezas expuestas destacan trabajos de figuras fundamentales de las vanguardias europeas como Pablo Picasso, Joan Miró, Wassily Kandinsky, Georges Braque, Juan Gris, Paul Klee, Marc Chagall o Giorgio de Chirico. Sus obras permiten comprender el impacto de movimientos que revolucionaron la forma de entender el arte durante el siglo XX y que todavía hoy siguen influyendo en las nuevas generaciones de creadores.

La exposición también presta especial atención a algunos de los grandes representantes del informalismo español. Nombres como Antonio Saura, Rafael Canogar, Manolo Millares o Antoni Tàpies muestran cómo la pintura exploró nuevos caminos expresivos alejados de las formas tradicionales. Junto a ellos aparecen artistas vinculados a la abstracción geométrica, como Eusebio Sempere y José María Yturralde, cuyas propuestas ponen de manifiesto la importancia de la investigación visual en el arte contemporáneo.

El recorrido continúa con autores que han desarrollado diferentes formas de abstracción y experimentación pictórica, entre ellos Sean Scully, José Manuel Broto, Antón Lamazares, José María Sicilia, Miguel Ángel Campano o Günther Förg. Sus trabajos conviven con planteamientos más cercanos al arte pop y a la figuración contemporánea representados por creadores como Equipo Crónica, Luis Gordillo, Darío Villalba, Anzo, Juan Barjola, Juan Navarro Baldeweg o el propio Miquel Barceló, una de las figuras más reconocidas del arte español actual.

La naturaleza y el paisaje urbano también tienen presencia en la muestra a través de obras de artistas como Miquel Navarro, Cristina Iglesias, Urbano Lugrís o Julian Opie, que aportan nuevas perspectivas sobre la relación entre el ser humano y su entorno.

Compromiso con el arte. De Miró a Barceló puede visitarse en la sede de la Fundación Bancaja, situada en la plaza de Tetuán de Valencia, desde el 25 de abril hasta el 6 de septiembre de 2026. El horario de apertura es de martes a domingo, de 10:00 a 14:00 horas y de 16:30 a 20:30 horas. Además de la visita libre, la entidad ofrece visitas comentadas para público general y grupos organizados, una oportunidad para profundizar en las claves de una exposición que confirma la apuesta de la Fundación Bancaja por acercar al gran público algunas de las obras y artistas más relevantes del arte contemporáneo.


(EL DEBATE)