lunes, 9 de febrero de 2026

MUSEO DEL PRADO (MADRID)

 

Exposición

Juan Muñoz. Historias de Arte

Museo Nacional del Prado. Madrid18/11/2025 - 8/3/2026



Juan Muñoz (1953–2001), uno de los artistas españoles más influyentes del arte contemporáneo, ‘regresa’ al Museo Nacional del Prado, lugar de inspiración que visitaba con frecuencia. En su obra se aprecia una relación conceptual persistente con el arte y la arquitectura renacentista y barroca en su manera de abordar la perspectiva, la composición y la puesta en escena.

Comisariada por Vicente Todolí, quien fuera director de la Tate Modern (2003-2010), la exposición reúne instalaciones, esculturas, libros personales, gabinetes con pequeñas figuras, dibujos y grabados que revelan la profunda conexión que el artista mantuvo con los grandes maestros del Prado, como Velázquez y Goya, y con las tradiciones del Renacimiento, el Manierismo y el Barroco. A ese conjunto de obras se añaden las que el Prado ha permitido que salgan de esas salas de exposiciones temporales y se desarrollen más vivamente en algunas de la exposición permanente (sala 12/Velázquez y sala 28/Rubens), y en espacios como la escalera sur próxima a la entrada de Murillo o en la explanada de la puerta de Goya. La muestra cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Madrid, a través de su Área de Cultura, Turismo y Deporte.

Con obras emblemáticas como The Prompter, Conversation Piece o The Nature of Visual Illusion, el recorrido propone una experiencia en la que el visitante se enfrenta a figuras silenciosas que parecen observarle desde un universo suspendido entre la ilusión y la realidad.

La exposición propone un recorrido por la obra de uno de los escultores más singulares del arte contemporáneo, cuya práctica estuvo marcada por el ilusionismo, la teatralidad y la arquitectura como espacio de ficción. Influenciado por Borromini, Bernini, Velázquez y Goya, entre otros, Muñoz creó escenarios donde el espectador se convierte en actor, testigo y protagonista de escenas cargadas de tensión psicológica y misterio.

Nacido en 1953 en Madrid, donde siempre mantuvo su estudio, Juan Muñoz es inseparable de su ciudad y, dentro de ella, del Museo del Prado, que visitó toda su vida y fue una fuente constante de inspiración. Esta exposición revela la conexión entre un artista contemporáneo y la historia del arte, que Muñoz estudió con pasión y de manera desjerarquizada desde joven. Sus visitas al Prado lo convirtieron en admirador de los grandes maestros, cuyas lecciones mezcló con irreverencia, afirmando: «Puedo tomar de los artistas anteriores lo que quiera y lo que necesite... No tengo ningún problema en reconocer que la Dama de Baza es tan importante para mi obra como un tubo de neón: de la historia del arte robo todo lo que puedo».

Escultor alimentado conceptualmente por la pintura, Muñoz confesó su intención de que su obra conservara los elementos ilusionistas de esta. De los artistas del Renacimiento adoptó una de sus principales preocupaciones: cómo situar al espectador en relación con la totalidad de la obra, «en relación con el momento de la creación del maravillarse». Inspirado especialmente en el Manierismo y el Barroco, experimentó con la distorsión de las formas, la manipulación del espacio y la tensión entre espectador y objeto. Aprendió de Borromini y Bernini a concebir la arquitectura como un marco teatral, capaz de provocar tanto la creencia como la desorientación: «Creo que a los grandes artistas del Barroco se les pedía lo mismo que a los artistas modernos: construir un lugar ficticio. Hacer el mundo más grande de lo que es».

Enigmáticas figuras a escala humana abundan en su obra, dispuestas en relación unas con otras en escenarios íntimos o deambulando en grupos. El espectador las encuentra congeladas en actos misteriosos o con la boca entreabierta, como si se hubieran quedado mudas a mitad de una frase. Los avatares de Muñoz evocan la escultura griega clásica a la vez que dialogan con los textos absurdistas y existencialistas de Borges y Beckett.

A mediados de los años ochenta del siglo XX comenzó a incorporar suelos ópticos en sus instalaciones, evocando los de Borromini, pero también estructuras minimalistas a la manera de Carl Andre, concebidas para ser recorridas. Continuó utilizando la arquitectura como parte integral de su obra, creando entornos dramáticos que envuelven al espectador. Obras como The Prompter o The Nature of Visual Illusion aluden a los dispositivos teatrales del Barroco, convirtiendo al visitante en actor y testigo a la vez.

Otro motivo recurrente en su trabajo son los balcones, que remiten tanto a los de Manet y Goya como a los de hierro forjado de las calles madrileñas. Para Muñoz, el balcón era «una metáfora de mirar aquello que te mira», un escenario de observación recíproca.

Influenciadas por Giacometti, las Conversation Pieces que desarrolló a lo largo de su carrera fueron concebidas de forma no naturalista, despojadas de asociaciones reconocibles para construir escenas de intensa carga psicológica. Iniciados en 1991, estos grupos de figuras de rostros idénticos y gestos individuales parecen conversar entre sí e invitar al espectador a formar parte de la escena, pero terminan rechazando su entrada y obligándolo a sentir su propia presencia en el espacio.

Los ecos de Velázquez y Goya resuenan en toda su obra, desde los espejos que implican al espectador —como en Five Seated Figures, evocando Las meninas— hasta las escenas de absurdo silencioso que recuerdan los Caprichos o los Desastres, dramatizando esa fina línea entre la risa y el sufrimiento que tanto fascinó a Muñoz y que aprendió de Goya.

A pesar de su profundo compromiso con la historia del arte, Muñoz fue un innovador que trascendió la estética de su tiempo. Creador de esculturas, instalaciones, dibujos, escritos y obras sonoras, se consideraba un narrador cuyas historias nos piden suspender nuestra incredulidad y adentrarnos en su ilusionismo barroco.



MÁS INFORMACIÔN




OURENSE

 

El Centro Cultural Marcos Valcárcel inaugura la muestra ‘Buciños + Buciños’

Se trata de un diálogo artístico entre padre e hijo que podrá verse en Ourense hasta el 5 de abril

Buciños padre e hijo, más Buciños que nunca | José Paz

El Centro Cultural Marcos Valcárcel inauguró este martes la muestra ‘Buciños + Buciños’, una propuesta que reúne la obra del escultor Monolo Buciños con la de su hijo, Antón Buciños, en un diálogo intergeneracional poco habitual en el ámbito expositivo, que podrá visitarse hasta el próximo 5 de abril.

En la obra artística de Buciños predominan las piezas de bronce, aunque también presenta algunos trabajos realizados en madera y en piedra. Como novedad en la exposición, se incluyen varias figuras que combinan piedra y bronce, contrastando el color claro de la piedra con el oscuro del bronce —generalmente abrazándose— y que el artista interpreta como un guiño a la emigración y a la acogida de personas procedentes de otras culturas. La obra de Antón Buciños, en este caso, corresponde a la pintura, con óleos sobre lienzo de marcado carácter abstracto y expresionista en los que desarrolla múltiples combinaciones cromáticas.

A pesar de haber nacido en la provincia de Lugo, Buciños eligió Ourense como lugar para vivir y desarrollar su trayectoria artística, convirtiéndose en un referente cultural de la provincia y de Galicia, y pasando a formar parte de la identidad cultural de la ciudad.

Se trata de una muestra singular y con un carácter diferenciador al reunir la obra de padre e hijo, una iniciativa que, según destacó el presidente provincial, Luis Menor, durante la inauguración, es “poco habitual” y “muestra la capacidad de la Diputación para impulsar proyectos culturales singulares”. En este sentido, agradeció expresamente la participación de Antón Buciños, que “hizo posible ampliar el alcance de la exposición y construir un relato compartido”.




Buciños, subrayó Menor, es un “estandarte imprescindible de la escultura gallega” y mantiene una estrecha vinculación con la provincia. La Diputación, explicó, mantiene desde hace años una amplia relación con el escultor, entre la que destaca la creación de la Calpurnia que se entrega a los galardonados del Ourense Film Festival, rediseñada el pasado año con una nueva pieza que actualiza este símbolo del certamen. Un ejemplo, recordó el presidente, de una colaboración viva, basada en el respeto y en la apuesta continuada por la creación.

Menor quiso subrayar también la confianza que Buciños deposita en el Centro Cultural Marcos Valcárcel, recordando que su última exposición tuvo lugar en este espacio en el año 2020 y que desde entonces no quiso exponer en otro centro. “Que un creador de su dimensión elija esta casa como espacio de referencia es un orgullo para la Diputación”, afirmó.

El presidente se refirió asimismo a la faceta personal de Buciños, definiéndolo como “un creador generoso, cercano, siempre disponible y profundamente comprometido con Ourense y con Galicia”.

La exposición se enmarca dentro de la apuesta de la Diputación por la cultura como eje estratégico, con una programación estable, apoyo a los creadores y puesta en valor de los espacios culturales provinciales, teniendo en el Marcos Valcárcel “un centro vivo, abierto y de referencia”.

Antón Buciños y Manuel García Buciños exponen juntos en el centro cultural Marcos Valcárcel MIGUEL VILLAR



viernes, 23 de enero de 2026

FARO DE VIGO

 

El Museo acoge un seminario dedicado a Maruja Mallo

Tendrá lugar el próximo 30 de enero en horario de 10.00 a 14.00 horas

Una obra de Mallo. | A. L.

La Diputación de Pontevedra organiza el próximo viernes 30 de enero en el Museo de Pontevedra la cuarta edición del seminario «Museos, Feminismos, Canon», que en esta ocasión será una jornada monográfica dedicada a Maruja Mallo. El encuentro se celebrará de 10.00 a 14.00 horas en el Edificio Castelao y contará con las conferencias de dos especialistas en la artista: la investigadora Estrella de Diego y Patricia Molins, comisaria de la exposición que el Museo Reina Sofía le dedica actualmente en Madrid. La entrada es libre. Las personas interesadas podrán obtener certificado de asistencia si se inscriben previamente en reservas.museo@depo.gal.

El seminario revisa los estereotipos de género en el arte y las lecturas sobre el papel de la mujer en la historia y en el presente. Abrirá la sesión Estrella de Diego, profesora de la Universidad Complutense, autora de Maruja Mallo (Fundación Mapfre, 2008) e integrante del equipo del catálogo razonado de óleos publicado en 2021. Su charla se titula «¿Por qué as mulleres pintoras se chaman sempre surrealistas? O0. caso de Maruja Mallo».

A continuación, Patricia Molins, del Departamento de Exposiciones del Reina Sofía, abordará la muestra «Maruja Mallo. Máscara y compás», en la que se exhibe el cuadro «Cabeza de mujer negra» (1946), perteneciente a la colección del Museo de Pontevedra.



JOSÉ SUÁREZ

 

Bueu declarará 2026 como «Ano José Suárez» y la serie "Mariñeiros" se expondrá por primera vez en O Morrazo

El Concello se suma al homenaje de la Real Academia Galega de Belas Artes

El fotógrafo estuvo en O Morrazo entre 1935 y 1936, pero las fotos nunca se expusieron en la comarca

Una de las imágenes de la serie "Mariñeiros", tomada en el antiguo muelle de Massó en Bueu entre 1935 y 1936. / José Suárez

La Real Academia de Belas Artes decidió el pasado verano dedicar el Día das Artes de Galicia, que se conmemora el 1 de abril, al fotógrafo José Suárez (Allariz, 1902-A Guarda, 1974). Bueu ocupa un lugar destacado en la trayectoria del que está considerado como el fotógrafo gallego más internacional: entre 1935 y 1936 estuvo en la localidad de O Morrazo tomando fotografías de la que luego sería la serie «Mariñeiros», un trabajo preparatorio para un documental. El Concello de Bueu quiere sumarse a los actos de homenaje a Suárez y declarar institucionalmente el actual 2026 como «Ano José Suárez». Esta iniciativa servirá para saldar un viejo anhelo: organizar por primera vez en Bueu y en la comarca una exposición con parte de las fotografías de la serie «Mariñeiros», que podría celebrarse en el verano.

La propuesta para la declarar oficialmente el «Ano José Suárez» se llevará al próximo pleno ordinario de febrero, a través de una moción impulsada por el grupo de gobierno BNG-PSOE. La Concellería de Cultura, que dirige Carmen García, trabaja desde el mes de noviembre en la programación en colaboración con familiares de José Suárez, como el que fuera profesor de fotografía en la Facultade de Ciencias da Información de la Universidade de Santiago, Xosé Luís Suárez Canal. De momento avanza que está prevista la celebración de un gran evento cultural en el mes de junio, la exposición de fotografías que componen la serie «Mariñeiros» y actividades paralelas para «poñer en valor o paso do recoñecido fotógrafo por Bueu e a importancia dese traballo».

La estancia de José Suárez en Bueu coincidió en un momento en el que el municipio era un lugar de encuentro para destacados nombres vinculados al arte y a la política, como Maruja Mallo, Rómulo Gallegos, Castelao o Federico Ribas, entre otros. La serie «Mariñeiros» es un encargo que recibe el fotógrafo de la Compañía Industrial del Film Español, que le solicitó a Suárez una serie de documentales sobre la cultura gallega, entre ellos uno sobre el trabajo del mar.

Casi un centenar de fotos tomadas entre Bueu, Aldán y Rianxo

«Mariñeiros» se compone por unas 90 fotografías tomadas entre Bueu, Aldán y Rianxo. En las imágenes realizadas en Bueu se distinguen perfectamente las localizaciones en la playa de Banda do Río, el antiguo muelle de Masso o con la Praia de Beluso al fondo. Unas fotografías en las que José Suárez plasma su carácter creativo e innovador a través de encuadres y composiciones poco habituales. Entre todas esas fotos hay una que se ha convertido en un icono: la de un niño sosteniendo en brazos una réplica de una dorna a escala llamada «Javiota», una imagen que aún hoy no se puede precisar dónde fue tomada o quién era ese joven.

El Concello quiere que la declaración del «Ano José Suárez» sirva para «seguir poñendo en valor todas as súas aportacións para a historia e a cultura de Bueu» y participar de manera activa en el gran reconocimiento póstumo que impulsa la Real Academia de Belas Artes.

 Este es precisamente otro de los objetivos de la Concellería de Cultura, a través de la colaboración de colectivos y vecinos: identificar y poner nombre a las personas que aparecen en las fotografías que José Suárez tomó en Bueu entre 1935 y 1936. Para ello será fundamental la exposición de las imágenes que componen «Mariñeiros», que en Galicia se expusieron por primera vez en 1967 y 1971, en sendas muestras en Vigo y Ourense.

Grupo de hombres en Bueu formado por José do Penedo, señor Marín [el carpintero de ribera], Jesús de Fernández, Comediante y José “O Pote”, entre 1935 y 1936. / José Suárez




La última gran retrospectiva dedicada al fotógrafo fue «José Suárez. Uns ollos vivos que pensan», entre finales de 2015 y principios de 2016 en la Cidade da Cultura de Santiago y que luego se expuso en otros museos e instituciones nacionales e internacionales. Una muestra que también recogía la relación de Suárez con otros grandes artistas de la época, como la serie de fotografías que realizó a Miguel de Unamuno en La Flecha (un lugar cerca de Salamanca) o su amistad con el director de cine japonés Akira Kurosawa.

Una parte de la serie fotográfica «Mariñeiros» se llegó a exponer en París en el año 1935 y en realidad era un trabajo preparatorio para el rodaje de un documental del mismo nombre. Esa cinta llegó a filmarse y José Suárez se la llevó con él al exilio en Buenos Aires. Allí se estrenó en 1938, pero hoy en día la copia de ese documental permanece en paradero desconocido.


(FARO DE VIGO)

jueves, 22 de enero de 2026

EXPOSICIONES

 

El Museo Thyssen presenta 10 grandes exposiciones en 2026, de los más clásicos a lo más rompedor

El museo presentará obras de pintores clásicos como Vermeer, Dalí o Guerccino y de artistas contemporáneos como la polaca Ewa Juszkiewicz o la chilena Seba Calfuqueo.

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DALI

 

Una gran retrospectiva del Dalí más psicoanalítico, en el 2026 del Thyssen junto a los maestros flamencos o a Carmen Laffón

La programación del museo madrileño permitirá también redescubrir a un clásico danés como Vilhelm Hammershøi, poner en contexto obras de Rauschenberg o Guercino que están en su colección y disfrutar de contemporáneos como Ewa Juszkiewicz, Seba Calfuqueo o Kenny Scharf

Salvador Dalí, 'El destete del mueble-alimento'. / Salvador Dalí, Fundación Gala-Salvador Dalí / VEGAP, Madrid


Dalí siempre es un buen argumento de venta. Por eso parece difícil equivocarse en el diagnóstico de que la exposición que le dedicará el Museo Thyssen el próximo otoño, una muestra centrada en el vínculo del artista de Figueres con el psicoanálisis pero que en la práctica es una gran retrospectiva de su carrera, es de las que provocarán colas interminables en la puerta, además de ríos de tinta y horas de vídeo en los medios. Será sin duda el plato fuerte de la programación del museo este año, que se ha presentado este lunes y que traerá otras citas imprescindibles como la exhibición de obras maestras del Mauritshuis de La Haya, con esa joya que es la Vista de Delft de Vermeer incluida; una retrospectiva de Carmen Laffón, nombre clave en el arte español reciente y tristemente fallecida hace cuatro años, o un encuentro con la obra de Vilhelm Hammershøi, pintor danés de principios del siglo XX al que se conoce sobre todo por sus espectaculares interiores, pero del que aquí se exhibirá mucho más.

Esas cuatro muestras, aunque las más ambiciosas, no serán las únicas. El Thyssen desplegará en 2026 un total de 11 exposiciones en un calendario que, según su director Guillermo Solana, "puede dar la impresión de que está todo mezclado", pero que está diseñada con un patrón muy reconocible en la política que ha seguido el museo en los últimos años: tres grandes retrospectivas que ocuparán la planta baja, cinco muestras contemporáneas de formato medio entre la primera planta y la -1, en las que se incluyen las propuestas por la fundación TBA21, y dos intervenciones pequeñas a partir de obras emblemáticas de su colección permanente. La colaboración con el Maurishuis se enmarca dentro de los intercambios internacionales de primer nivel que el museo viene realizando, y que en este caso harán viajar 25 de sus obras maestras a La Haya mientras su sede, el palacio de Villahermosa, recibe otras tantas llegadas de Holanda.

Dalí y Vermeer, estrellas invitadas

Para el final del año se ha reservado la propuesta más potente. El universo freudiano de Salvador Dalí (del 20 de octubre de 2026 al 24 de enero de 2027) será una retrospectiva que recorrerá "toda la carrera" del artista, desde su etapa en la Residencia de Estudiantes —según Solana, "cuando precisamente lee a Freud"— hasta su producción más tardía. La exposición parte de una muestra previa comisariada por Jaime Brihuega para el Belvedere de Viena que se centraba en Dalí y el psicoanálisis. El Thyssen recogió aquel guante, pero le pidió que ampliara el foco. "No queríamos una exposición simplemente documental", subrayaba durante la presentación el director del museo, convencido de que la influencia freudiana atraviesa la biografía creativa de Dalí "hasta el final".

Solana no elude el debate sobre el Dalí tardío, contra el que muchos críticos y académicos han apuntado históricamente por considerarlo muy comercial y con el creador convertido en showman. Pero reivindica una mirada menos automática. "Independientemente de lo que uno piense sobre eso, la obra tardía de Dalí merece ser revisada y reinterpretada de nuevo". La muestra contará con préstamos del Reina Sofía, del Teatro-Museo Dalí de Figueres, del Pompidou o del Dalí Museum de San Petersburgo (Florida), entre otros. Brihuega aportará además, avanzaba Solana, algunos hallazgos hechos durante sus investigaciones, como la relación entre los dibujos científicos del cerebro de Ramón y Cajal y algunos diseños dalinianos, o el vínculo entre El hombre invisible, obra capital del momento en que Dalí se incorpora al surrealismo parisiense, y La saeta de Julio Romero de Torres, que se incluirá en la exposición.

Otro de los grandes ganchos del año llegará también en otoño, y en paralelo a la expo de Dalí, con el despliegue de esa selección de obras maestras del Mauritshuis que han titulado Una historia de amor entre dos museos (del 9 de octubre de 2026 al 10 de enero de 2027). Un intercambio por el que el Thyssen enviará una antología variada de sus colecciones y a cambio recibirá 25 piezas de la institución de La Haya que serán un concentrado de pintura flamenca y holandesa. El montaje combinará préstamos con fondos propios para "integrar la exposición temporal con la colección permanente". La pieza más llamativa será sin duda esa Vista de Delft favorita de Proust y que el museo no pudo incluir en la muestra dedicada al pintor francés el año pasado, pero que por fin llega ahora. Una de esas joyas del arte universal "que muy raramente se presta", apuntaba Solana, y que el Thyssen exhibirá en una sala dedicada a ella como culminación del recorrido.

Pintores seriales

Pero antes de todo eso, y dentro de las grandes exposiciones, el año se abrirá con Hammershøi. El ojo que escucha, (del 17 de febrero al 31 de mayo de 2026), un proyecto concebido por la conservadora Clara Martellán que recorrerá toda la trayectoria del pintor danés Vilhelm Hammershøi (1864-1916), que tras la Primera Guerra Mundial quedó relegado durante décadas a causa del giro hacia las vanguardias que emprendió el arte. Redescubierto cuando estas entraron en crisis, hacia 1980, y popularizado en las últimas décadas, la exposición explorará los interiores, su territorio más célebre, pero también unas vistas urbanas y unos paisajes que se presentan siempre "muy austeros" y con una idea central que recorre toda la muestra: la del silencio. En esa pintura despojada, añadía Solana, de la que no hay ninguna pieza en el museo y serán préstamos todas las que se exhiban, hay un procedimiento casi musical próximo al del 'tema con variaciones', con el apartamento de Copenhague reapareciendo una y otra vez bajo pequeñas mutaciones.

Precisamente ese mismo argumento es el que estructura Carmen Laffón. Temas y variaciones (del 23 de junio al 27 de septiembre de 2026), una muestra comisariada por Paula Luengo, a la que el museo acaba de nombrar directora de Exposiciones. Solana considera a Laffón "una pintora muy singular", a menudo encasillada como realista pero, a su juicio, fuera de los moldes típicos de la Escuela de Madrid y alejada del estilo de amigos y coetáneos como Antonio López. La exposición se articulará sobre ese tipo de estructura, la de las series y los temas con variaciones, a los que la pintora era muy aficionada. Estarán sus diferentes aproximaciones a bodegones, armarios (con un cruce entre la pintura y los bronces pintados), el Coto de Sanlúcar o sus célebres salinas. Para llevarla a cabo, su comisaria contaba que ha podido ver la totalidad de la obra de Laffón, que en su mayor parte reside en colecciones privadas, a base de visitar un montón de casas particulares. Un método exhaustivo con el que después ha podido decidir el núcleo de cada serie.

Rauschenberg, Ucrania y el pueblo Mapuche


Hay vida más allá de esas cuatro columnas principales de la temporada. Entre las muestras que parten de una obra singular de la colección del museo está Rauschenberg: Express. En movimiento. El pionero del pop art, que justo estos días termina su exposición en la Fundación Juan March, tendrá un foco especialmente visible: del 3 de febrero al 24 de mayo, una sala en la primera planta acogerá una instalación que mostrará la obra del título acompañada por las fotografías de Ugo Mulas sobre el traslado del cuadro en góndolas hasta el recinto de la Bienal de Venecia de 1964. En una vitrina se podrá ver, además, un desglose de las imágenes que el artista utilizó para construir ese collage de fotografía y pintura, además de proyecciones de imágenes y vídeos. En la misma clave de "obra maestra en contexto" se presentará Guercino: heroínas bíblicas, que en torno a la pintura Jesús y la samaritana en el pozo (1640-1641), del maestro barroco italiano, ordena seis figuras para desmontar clichés: en lugar de como las tradicionales femme fatales, por ejemplo, Dalila aparece "como una heroína triunfante" y Salomé como "víctima de las circunstancias".

La línea contemporánea se refuerza con una política sobre la que Solana quiso insistir una vez más: en 2026 habrá "cuatro mujeres artistas: tres mujeres cis y una mujer trans". En el programa Cora, dedicado a potenciar esa visibilidad femenina, se presentará a Irma Álvarez-Laviada (del 23 de febrero al 3 de mayo), artista postminimalista interesada en la supervivencia de la pintura, pero que ella reivindica incorporando materiales industriales y vinculándola a la escultura. Habrá, además, una muestra consagrada a la neosurrealista polaca Ewa Juszkiewicz (del 26 de mayo al 6 de septiembre), que para su obra se inspira en retratos históricos de mujeres que, en su mano, quedan velados por cabellos, flores o telas. Una visión inquietante que cuestiona ese rol de 'mujer objeto' que las retratadas han tenido en la historia del arte de una sociedad patriarcal.

Ya en el ámbito de la fundación TBA21, en primavera llegarán varias videoinstalaciones de dos artistas ucranianos (Roman Khimei & Yarema Malashchuk. Pedagogías de guerra, del 3 de marzo al 31 de mayo) que viven y trabajan en Kyiv, y en otoño la primera individual en Europa de Seba Calfuqueo (CAUTÍN. Del 6 de ocrubre de 2026 al 3 de enero de 2027), artista trans mapuche que con su muestra en torno al río del título alerta sobre la amenaza que pesa sobre tantos ecosistemas biológicos y culturales donde residen poblaciones indígenas. Será también terminado el verano, pero en este caso de la mano de la Colección Blanca y Borja Thyssen-Bornemisza, cuando se pueda ver la muestra dedicada a Kenny Scharf (del 29 de septiembre de 2026 al 17 de enero de 2027), un cómplice y amigo de Keith Haring que, como él, ha tenido un papel destacado en el universo del grafiti y la imaginería popular desde los ochenta, cuando ambos fueron protegidos de Warhol.