jueves, 22 de enero de 2026

DALI

 

Una gran retrospectiva del Dalí más psicoanalítico, en el 2026 del Thyssen junto a los maestros flamencos o a Carmen Laffón

La programación del museo madrileño permitirá también redescubrir a un clásico danés como Vilhelm Hammershøi, poner en contexto obras de Rauschenberg o Guercino que están en su colección y disfrutar de contemporáneos como Ewa Juszkiewicz, Seba Calfuqueo o Kenny Scharf

Salvador Dalí, 'El destete del mueble-alimento'. / Salvador Dalí, Fundación Gala-Salvador Dalí / VEGAP, Madrid


Dalí siempre es un buen argumento de venta. Por eso parece difícil equivocarse en el diagnóstico de que la exposición que le dedicará el Museo Thyssen el próximo otoño, una muestra centrada en el vínculo del artista de Figueres con el psicoanálisis pero que en la práctica es una gran retrospectiva de su carrera, es de las que provocarán colas interminables en la puerta, además de ríos de tinta y horas de vídeo en los medios. Será sin duda el plato fuerte de la programación del museo este año, que se ha presentado este lunes y que traerá otras citas imprescindibles como la exhibición de obras maestras del Mauritshuis de La Haya, con esa joya que es la Vista de Delft de Vermeer incluida; una retrospectiva de Carmen Laffón, nombre clave en el arte español reciente y tristemente fallecida hace cuatro años, o un encuentro con la obra de Vilhelm Hammershøi, pintor danés de principios del siglo XX al que se conoce sobre todo por sus espectaculares interiores, pero del que aquí se exhibirá mucho más.

Esas cuatro muestras, aunque las más ambiciosas, no serán las únicas. El Thyssen desplegará en 2026 un total de 11 exposiciones en un calendario que, según su director Guillermo Solana, "puede dar la impresión de que está todo mezclado", pero que está diseñada con un patrón muy reconocible en la política que ha seguido el museo en los últimos años: tres grandes retrospectivas que ocuparán la planta baja, cinco muestras contemporáneas de formato medio entre la primera planta y la -1, en las que se incluyen las propuestas por la fundación TBA21, y dos intervenciones pequeñas a partir de obras emblemáticas de su colección permanente. La colaboración con el Maurishuis se enmarca dentro de los intercambios internacionales de primer nivel que el museo viene realizando, y que en este caso harán viajar 25 de sus obras maestras a La Haya mientras su sede, el palacio de Villahermosa, recibe otras tantas llegadas de Holanda.

Dalí y Vermeer, estrellas invitadas

Para el final del año se ha reservado la propuesta más potente. El universo freudiano de Salvador Dalí (del 20 de octubre de 2026 al 24 de enero de 2027) será una retrospectiva que recorrerá "toda la carrera" del artista, desde su etapa en la Residencia de Estudiantes —según Solana, "cuando precisamente lee a Freud"— hasta su producción más tardía. La exposición parte de una muestra previa comisariada por Jaime Brihuega para el Belvedere de Viena que se centraba en Dalí y el psicoanálisis. El Thyssen recogió aquel guante, pero le pidió que ampliara el foco. "No queríamos una exposición simplemente documental", subrayaba durante la presentación el director del museo, convencido de que la influencia freudiana atraviesa la biografía creativa de Dalí "hasta el final".

Solana no elude el debate sobre el Dalí tardío, contra el que muchos críticos y académicos han apuntado históricamente por considerarlo muy comercial y con el creador convertido en showman. Pero reivindica una mirada menos automática. "Independientemente de lo que uno piense sobre eso, la obra tardía de Dalí merece ser revisada y reinterpretada de nuevo". La muestra contará con préstamos del Reina Sofía, del Teatro-Museo Dalí de Figueres, del Pompidou o del Dalí Museum de San Petersburgo (Florida), entre otros. Brihuega aportará además, avanzaba Solana, algunos hallazgos hechos durante sus investigaciones, como la relación entre los dibujos científicos del cerebro de Ramón y Cajal y algunos diseños dalinianos, o el vínculo entre El hombre invisible, obra capital del momento en que Dalí se incorpora al surrealismo parisiense, y La saeta de Julio Romero de Torres, que se incluirá en la exposición.

Otro de los grandes ganchos del año llegará también en otoño, y en paralelo a la expo de Dalí, con el despliegue de esa selección de obras maestras del Mauritshuis que han titulado Una historia de amor entre dos museos (del 9 de octubre de 2026 al 10 de enero de 2027). Un intercambio por el que el Thyssen enviará una antología variada de sus colecciones y a cambio recibirá 25 piezas de la institución de La Haya que serán un concentrado de pintura flamenca y holandesa. El montaje combinará préstamos con fondos propios para "integrar la exposición temporal con la colección permanente". La pieza más llamativa será sin duda esa Vista de Delft favorita de Proust y que el museo no pudo incluir en la muestra dedicada al pintor francés el año pasado, pero que por fin llega ahora. Una de esas joyas del arte universal "que muy raramente se presta", apuntaba Solana, y que el Thyssen exhibirá en una sala dedicada a ella como culminación del recorrido.

Pintores seriales

Pero antes de todo eso, y dentro de las grandes exposiciones, el año se abrirá con Hammershøi. El ojo que escucha, (del 17 de febrero al 31 de mayo de 2026), un proyecto concebido por la conservadora Clara Martellán que recorrerá toda la trayectoria del pintor danés Vilhelm Hammershøi (1864-1916), que tras la Primera Guerra Mundial quedó relegado durante décadas a causa del giro hacia las vanguardias que emprendió el arte. Redescubierto cuando estas entraron en crisis, hacia 1980, y popularizado en las últimas décadas, la exposición explorará los interiores, su territorio más célebre, pero también unas vistas urbanas y unos paisajes que se presentan siempre "muy austeros" y con una idea central que recorre toda la muestra: la del silencio. En esa pintura despojada, añadía Solana, de la que no hay ninguna pieza en el museo y serán préstamos todas las que se exhiban, hay un procedimiento casi musical próximo al del 'tema con variaciones', con el apartamento de Copenhague reapareciendo una y otra vez bajo pequeñas mutaciones.

Precisamente ese mismo argumento es el que estructura Carmen Laffón. Temas y variaciones (del 23 de junio al 27 de septiembre de 2026), una muestra comisariada por Paula Luengo, a la que el museo acaba de nombrar directora de Exposiciones. Solana considera a Laffón "una pintora muy singular", a menudo encasillada como realista pero, a su juicio, fuera de los moldes típicos de la Escuela de Madrid y alejada del estilo de amigos y coetáneos como Antonio López. La exposición se articulará sobre ese tipo de estructura, la de las series y los temas con variaciones, a los que la pintora era muy aficionada. Estarán sus diferentes aproximaciones a bodegones, armarios (con un cruce entre la pintura y los bronces pintados), el Coto de Sanlúcar o sus célebres salinas. Para llevarla a cabo, su comisaria contaba que ha podido ver la totalidad de la obra de Laffón, que en su mayor parte reside en colecciones privadas, a base de visitar un montón de casas particulares. Un método exhaustivo con el que después ha podido decidir el núcleo de cada serie.

Rauschenberg, Ucrania y el pueblo Mapuche


Hay vida más allá de esas cuatro columnas principales de la temporada. Entre las muestras que parten de una obra singular de la colección del museo está Rauschenberg: Express. En movimiento. El pionero del pop art, que justo estos días termina su exposición en la Fundación Juan March, tendrá un foco especialmente visible: del 3 de febrero al 24 de mayo, una sala en la primera planta acogerá una instalación que mostrará la obra del título acompañada por las fotografías de Ugo Mulas sobre el traslado del cuadro en góndolas hasta el recinto de la Bienal de Venecia de 1964. En una vitrina se podrá ver, además, un desglose de las imágenes que el artista utilizó para construir ese collage de fotografía y pintura, además de proyecciones de imágenes y vídeos. En la misma clave de "obra maestra en contexto" se presentará Guercino: heroínas bíblicas, que en torno a la pintura Jesús y la samaritana en el pozo (1640-1641), del maestro barroco italiano, ordena seis figuras para desmontar clichés: en lugar de como las tradicionales femme fatales, por ejemplo, Dalila aparece "como una heroína triunfante" y Salomé como "víctima de las circunstancias".

La línea contemporánea se refuerza con una política sobre la que Solana quiso insistir una vez más: en 2026 habrá "cuatro mujeres artistas: tres mujeres cis y una mujer trans". En el programa Cora, dedicado a potenciar esa visibilidad femenina, se presentará a Irma Álvarez-Laviada (del 23 de febrero al 3 de mayo), artista postminimalista interesada en la supervivencia de la pintura, pero que ella reivindica incorporando materiales industriales y vinculándola a la escultura. Habrá, además, una muestra consagrada a la neosurrealista polaca Ewa Juszkiewicz (del 26 de mayo al 6 de septiembre), que para su obra se inspira en retratos históricos de mujeres que, en su mano, quedan velados por cabellos, flores o telas. Una visión inquietante que cuestiona ese rol de 'mujer objeto' que las retratadas han tenido en la historia del arte de una sociedad patriarcal.

Ya en el ámbito de la fundación TBA21, en primavera llegarán varias videoinstalaciones de dos artistas ucranianos (Roman Khimei & Yarema Malashchuk. Pedagogías de guerra, del 3 de marzo al 31 de mayo) que viven y trabajan en Kyiv, y en otoño la primera individual en Europa de Seba Calfuqueo (CAUTÍN. Del 6 de ocrubre de 2026 al 3 de enero de 2027), artista trans mapuche que con su muestra en torno al río del título alerta sobre la amenaza que pesa sobre tantos ecosistemas biológicos y culturales donde residen poblaciones indígenas. Será también terminado el verano, pero en este caso de la mano de la Colección Blanca y Borja Thyssen-Bornemisza, cuando se pueda ver la muestra dedicada a Kenny Scharf (del 29 de septiembre de 2026 al 17 de enero de 2027), un cómplice y amigo de Keith Haring que, como él, ha tenido un papel destacado en el universo del grafiti y la imaginería popular desde los ochenta, cuando ambos fueron protegidos de Warhol.

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