viernes, 28 de noviembre de 2025

SALA RECOLETOS

 

Fundación MAPFRE exhibe por primera vez la obra de Madrazo

Raimundo de Madrazo eclipsa 

la Fundación MAPFRE


Hasta el 18 de enero de 2026, en la Sala Recoletos de Fundación MAPFRE puedes disfrutar de la primera gran retrospectiva dedicada a Raimundo de Madrazo, uno de los pintores más cosmopolitas y refinados del siglo XIX. Está organizada en colaboración con el Museo Meadows de Dallas, donde se reivindica la trayectoria artística del maestro que vivió entre París y Estados Unidos, y de la que cuya sensibilidad y técnica lo convirtieron en el retratista por excelencia de las élites norteamericanas y europeas.

Este homenaje cobra especial significado en el marco del 50º aniversario de Fundación MAPFRE, ya que durante la semana del 3 al 9 de noviembre, el acceso a todas sus exposiciones fue  gratuito para conmemorar medio siglo de impulso de la cultura.

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ANNIE LEIBOVITZ

 

Annie Leibovitz aterriza en Coruña: sus planes antes de la inauguración de su exposición en la Fundación Marta Ortega

La que es considerada la mejor fotógrafa del mundo expone desde el  22 de noviembre la primera gran retrospectiva en España de su obra en la ciudad herculina


La Coruña le debe mucho a Inditex. Amancio Ortega ha tenido mucho que ver en la prosperidad de la ciudad herculina, convirtiéndola en el epicentro de un imperio textil global. Su sede de Arteixo es un motor económico que va mucho más allá de la simple creación de empleo porque bajo su paraguas han florecido innumerables empresas del sector de la logística, el transporte, la construcción y los servicios tecnológicos.

Su legado, además, continúa de la mano de su hija Marta. A través de la Fundación Marta Ortega Pérez (MOP), ha impulsado un proyecto significativo que busca convertir a La Coruña en un referente internacional de la fotografía y la moda con un centro de exposiciones en el Muelle de Batería, que ya ha acogido a los grandes referentes del sector: Peter Lindbergh, Steven Meisel o Helmut Newton. Una iniciativa que no solo ha atraído a miles de visitantes, sino que ha puesto en el mapa a la ciudad herculina.

La primera gran retrospectiva de Annie Leibovitz

La siguiente en protagonizar este centro de exposiciones es Annie Leibovitz. La que es considerada la mejor fotógrafa del mundo, incluso ha retratado a los Reyes Felipe y Letizia, inaugurará el próximo 22 de noviembre Wonderland, la primera gran retrospectiva en España de su obra. «La exposición presentará el deslumbrante universo fotográfico de Leibovitz en toda su amplitud, sumergiéndonos en la obra de la artista a través de cuatro secciones diferenciadas que nunca antes se han presentado de forma conjunta en una única muestra», se puede leer en la página web de la fundación.

Dos días antes, Annie Leibovitz estuvo  firmando ejemplares de su libroWomen antes de la gran inauguración, cuyas entradas ya están agotadas. Para estas dos citas destacadas en su agenda, la prestigiosa fotógrafa ha decidido llegar con tiempo a la ciudad herculina. De hecho, tal y como ha confirmado en una entrevista reciente, la aclamada artista ya se encuentra en Galicia.

Las muchas opciones de Annie Leibovitz

Aunque los detalles exactos de su llegada y su agenda son un auténtico misterio, es más que probable que durante este tiempo de asueto, la familia Ortega la invite a realizar una visita privada a la central de Inditex en Arteixo, para que conozca de primera mano la magnitud del complejo y el corazón del imperio textil. Asimismo, es razonable que la propia Annie Leibovitz acuda personalmente al Muelle de Batería para cerciorarse de que todos los preparativos de su exposición estén perfectos antes de recibir al público.

Eso no significa que no tenga tiempo de disfrutar de la exquisita gastronomía gallega en algunos de los restaurantes más emblemáticos de la ciudad y, si el clima lo permite, quizás incluso se pueda dar un paseo por el pintoresco puerto. Es más que probable que los Ortega la haya alojado en uno de sus dos hoteles de cabecera: el histórico NH Finisterre o el Eurostars Atlántico, estratégicamente ubicado cerca del Muelle de Batería. Esta elección sigue la tónica habitual de la familia, que ya utilizó ambos establecimientos para alojar a los invitados de la boda de Marta Ortega y hace lo mismo cuando reciben visitas de este calibre.

De alojarse en uno de estos dos hoteles céntricos, la fotógrafa podría sorprender a los clientes habituales del Café La Dársena, un histórico establecimiento coruñés cuya visita no debería perderse. Tampoco dejar pasar la oportunidad de probar la clásica tortilla de Betanzos de La Penela o su célebre carne asada. Para una experiencia gastronómica de alta cocina, el restaurante con estrella Michelín Árbore da Veira se presenta como una opción imprescindible, aunque más alejada de su posible alojamiento. Y para algo más informal, siempre puede pasarse a degustar las famosas croquetas de La Bombilla. Sus planes son todo un enigma, pero a buen seguro que, vaya a donde vaya, la presencia de Annie Leibovitz no pasará desapercibida.


(EL DEBATE)

MÀLAGA

 

Dalí, Man Ray y Magritte unen su arte al de Picasso en la nueva exposición del Museo Picasso Málaga

La exposición Picasso Memoria y deseo puede verse hasta el 12 de abril

En su larga trayectoria como artista, Pablo Ruiz Picasso experimentó un gran cambio en su producción y su madurez. Y todo, con el cuadro Estudio con cabeza de yeso (1925) como gran exponente. Ahora, una gran exposición en Museo Picasso Málaga alberga esa obra que sirve para explorar el trabajo de otros grandes artistas a partir de la gran influencia que ejerció en ellos.

La muestra Picasso Memoria y deseo podrá verse en el Museo Picasso Málaga hasta el 12 de abril y es un increíble recorrido por lo más granado del arte del siglo XX, con piezas de Salvador Dalí, René Magritte, Man Ray, Giorgio de Chirico o Jean Cocteau. Y, por supuesto, con el añadido de la gran obra Estudio con cabeza de yeso del gran creador malagueño cedida para la ocasión por el MoMA de Nueva York.

Exposición Picasso Memoria y deseo, en el Museo Picasso Málaga © Museo Picasso Málaga. Foto: Jesús Domínguez


De esta manera, la muestra que ahora acoge Museo Picasso Málaga se configura como un fantástico diálogo entre la memoria y el deseo (tal y como reza su título), pero también sobre el tiempo histórico y la modernidad, además de sobre el modo en el que la subjetividad transforma los símbolos de la cultura. 

Con Estudio con cabeza de yesoPicasso consiguió transformar en emblema de su trabajo una pieza en la que convertía un elemento del pasado (un busto antiguo) en emblema del presente, cuestionando así sus ideas de retorno al orden y al clasicismo moderno. 

Exposición Picasso Memoria y deseo, en el Museo Picasso Málaga © Museo Picasso Málaga. Foto: Jesús Domínguez.

Su influencia fue tan grande como para que otros artistas como Salvador Dalí, Giorgio de Chirico, René Magritte, Eileen Agar, Juan Gris o Jean Cocteau sintieran que el busto debía ser parte de su creación una vez visto el trabajo de Picasso. 

Entre las características que hacen tan especial esta exposición se encuentra una instalación en la que el barítono malagueño Carlos Álvarez narra en varios idiomas fragmanteos de La obra maestra desconocida en un pasillo donde se pueden ver las constelaciones de Cuadernos 30 así como los dibujos de cabezas dobles y rostros del cuaderno 31 que sirvió para ilustrar la edición de este relato.

Exposición Picasso Memoria y deseo, en el Museo Picasso Málaga © Museo Picasso Málaga. Foto: Jesús Domínguez.

Para poner en pie esta extraordinaria exposición, el Museo Picasso Málaga ha contado con el patrocinio de la Fundación Unicaja así como la colaboración de grandes instituciones y colecciones privadas como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, The Museum of Modern Art, el Centre Georges Pompidou, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Lee Miller Archives, la Fundación Gala-Salvador Dalí o Peggy Guggenheim CollectionPicasso Memoria y deseo cuenta con el comisariado del catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Málaga Eugenio Carmona

(JAVIER ESTRADA)

FERNANDO DELAPUENTE

 

Delapuente, el Van Gogh español y católico cuyo color vuelve a brillar medio siglo después

El Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid acoge una exposición de 70 cuadros del magnífico, especial y olvidado pintor cántabro desde el 19 de noviembre hasta el 17 de enero de 2026



Detalle de Porta del Popolo en Roma (1957) de Fernando Delapuente

El Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid, en pleno círculo del arte capitalino, acoge a Fernando Delapuente, el pintor olvidado tras su muerte inesperada el 1 de noviembre de 1975. Lo ha recuperado la Fundación Methos en una exposición comisariada por Andrés Barbé Riesco en cuyo consejo asesor figuran Fernando Rayón, Manuel Vilches, Antonio Puerta y José Benito Rodríguez.

Ingeniero industrial y pintor

El arte colorido de un ingeniero que quiso ser pintor y lo fue. Uno de los buenos y olvidado como Van Gogh, al que se aprecia en algunos cielos europeos de Delapuente, creador de escenarios pictóricos personalísimos que recuerdan a algo y a alguien, que resultan familiares en su «vangoghsidad», por ejemplo, o en su abstracción o en su «modiglianismo», todo influencias cosechadas como identidad.

Vista de sala de la exposición «Fernando Delapuente» en el colegio de médicos de MadridPaloma 

Cuadros decorativos, bonitos a simple vista e importantes en profundidad, como si tuvieran futuro en la crítica y en el mercado cincuenta años después de este bienvenido (re)descubrimiento para el arte y para su historia. Hay en el Colegio de Médicos una suerte de impresión a aquella primera exposición neoyorquina filmada de Basquiat en la película homónima y dirigida por el pintor Julian Schnabel, quien fue su amigo (de Basquiat).


Le Paris de Notre Dame (1958)

La Place Blanche de París, con el Moulin Rouge destacado, de 1958, antecede el estilo de quien firmaba como el grafitero SAMO antes de explotar en el famoso artículo de Art ForumEl chico radianteEn La Place Blanche Delapuente es un «hombre radiante» cuyas letreros podría haber pintado más de veinte años después el joven artista con orígenes haitianos.

Vista de sala de la exposición «Fernando Delapuente» en el colegio de médicos de MadridPaloma Hiranda

Antes de esto, Fernando Delapuente es un dibujante consumado, lo que se aprecia en algunos de sus retratos primeros de la década de los 40. Su padre le empuja a estudiar Derecho para que se haga notario, carrera que abandona después de una brevísima toma de contacto, y termina estudiando ingeniería industrial. A mitad de la carrera empieza a estudiar también Bellas Artes, en dirección a su auténtico impulso creativo en el que se ven con claridad las influencias de su otro yo académico como «constructor de escenarios».

Autorretrato (1952)

Ese otro yo también se aprecia en la evolución de su pintura, precisamente en esos retratos principiantes (principiantes solo por ser del principio) y en los siguientes tras el descubrimiento del color en Italia. En el primer autorretrato posterior, Delapuente es otro artísticamente, lo que se refleja también, de forma casi fantástica, en lo físico: una mutación asombrosa. Una nueva forma, una nueva mirada del artista que se recarga en la experiencia y en la contemplación.

«Pintor de Madrid»

Con esas particularidades conocidas, familiares y, sin embargo, extraordinariamente propias. Es el gozoso hallazgo de un pintor nuevo que murió hace medio siglo. El viajero «pintor de Madrid» que evolucionó desde sus escenarios romanos y parisinos a un mayor detalle en el dibujo de la capital de España. Durante la República trabajó en la Azucarera de Madrid, en Arganda del Rey, que pintó.

Place Blanche (1958)

El levantamiento militar del 36 le pilla yendo al trabajo. Le detienen y le envían a la checa de (cómo no) Bellas Artes, donde es interrogado y luego puesto en libertad. Tiene 26 años y cree que ya no hay futuro como si fuera un joven y desesperanzado Stefan Zweig. Se refugia en la embajada de Cuba y logra pasar a la zona nacional, donde conoce a Álvaro del Portillo, por el que ingresa como miembro numerario en el Opus Dei.

Clásico y moderno

El fin de la guerra es el comienzo de su etapa clásica hasta que en los 50 descubre el color en Italia. Abandona la velazquiana «paleta castellana» y se vuelca en el color tras una suerte de epifanía en una iglesia en Nápoles y la irrupción de la luz sobre una virgen. Vuelve a España y luego viaja a París como un pintor casi desconocido. Al morir, su padre regresa de nuevo en 1958 antes de ir a Londres. Delapuente es un pintor clásico y moderno, la conjunción casi perfecta entre lo vanguardista y lo clásico, entre el fauvismo de Matisse o Deráin.

Vista de sala de la exposición «Fernando Delapuente» en el colegio de médicos de MadridPaloma Hiranda

El pintor que vendió mucho en su vida plena hasta los años 70, antes de que le sorprendiera la muerte en 1975, tras la que fue olvidado incomprensible e injustamente. Pero ya está aquí otra vez, como nuevo, desde sus estudios de cabeza hasta los cielos europeos y españoles del Van Gogh santanderino y católico que también pasó por la abstracción y su mar Cantábrico y abandonó las muchas y bellas «noches estrelladas» por los cielos despejados en sus lienzos de Madrid.

(EL DEBATE)

domingo, 16 de noviembre de 2025

THYSSEN- BORNEMISZA

 

Warhol, Pollock y otros espacios americanos

viernes, 14 de noviembre de 2025

JUAN MUÑOZ

 

Juan Muñoz: El diálogo eterno con la Historia del Arte

El Museo del Prado 

inaugura la exposición

Juan Muñoz. 

Historias de Arte.


El Museo del Prado de Madrid se prepara para acoger una de las exposiciones más esperadas de la temporada: “Juan Muñoz. Historias de arte”. La muestra, que estará abierta al público desde el 18 de noviembre de 2025 hasta el 8 de marzo de 2026, rinde homenaje a la profunda y constante conversación que el artista mantuvo con el pasado artístico, haciendo del Prado un escenario natural para esta retrospectiva, comisariada por Vicente Todolí.

Inspiración de diversas épocas

La exposición se adentra en las raíces de la estética de Muñoz, un creador que supo integrar la herencia de diversas épocas en un lenguaje absolutamente personal. El Renacimiento y el Barroco se muestran como los periodos más influyentes. Muñoz se sintió atraído por el potencial expresivo de la teatralidad, el poder del ilusionismo y las posibilidades conceptuales de la arquitectura como recursos fundamentales en la configuración de sus narrativas, tanto en espacio como escultórica. Artistas tan dispares como Parmigianino, con su sofisticada elegancia manierista, o Goya, con su cruda y profunda visión de la condición humana, moldearon su mirada.

La huella italiana

La formación e influencias de Juan Muñoz se extendieron más allá de las fronteras españolas. Por eso, su estancia en Roma resultó fundamental; durante este periodo, Muñoz se sumergió en la maestría del Barroco romano, absorbiendo directamente las lecciones de gigantes como Borromini, Bernini y Piranesi.

De estos arquitectos y escultores bebió la noción de un arte inmersivo, donde la obra interactúa con el espacio y con la percepción del espectador de manera activa y casi dramática. La teatralidad, tan presente en las puestas en escena barrocas, se transforma en la obra de Muñoz en la disposición de figuras enigmáticas en entornos cargados de silencio y expectación. Esta asimilación de la grandilocuencia contenida y el uso del espacio como un personaje más son claves para entender la dimensión monumental, a pesar de las escalas, de sus instalaciones más conocidas. La exposición del Prado invita a un recorrido que pone en valor la forma en que el artista español trasladó el eco de los palacios y plazas romanas a sus propias composiciones.

La huella española

Dentro del panteón de maestros que influyeron en el trabajo de Juan Muñoz, dos figuras del Museo del Prado emergieron con una importancia capital: Diego Velázquez y Francisco de Goya. La conexión con el pintor sevillano se establece en al menos dos planos decisivos. Por un lado, Muñoz compartió el interés velazqueño por la dignificación de las personas con enanismo o las figuras marginales, elevándolas de meros sujetos curiosos a protagonistas con una presencia imponente y compleja. Por otro lado, al igual que Velázquez, el artista contemporáneo buscó constantemente capturar momentos fugaces en el tiempo, instantes suspendidos de quietud que, paradójicamente, están cargados de potencial narrativo y dramático. La tensión entre lo estático y el movimiento inminente es un sello distintivo en la obra de Muñoz.

Con Goya, la relación es de naturaleza más oscura y psicológica. Muñoz exploró la sutil y compleja línea divisoria que separa el humor de la violencia, una dicotomía que el genio de Fuendetodos abordó con maestría en sus grabados y pinturas, sugiriendo una narrativa que va más allá de la superficie.

Espectador – Espacio

La obra de Juan Muñoz se trata de una reflexión sobre la percepción del espectador y la dinámica entre quietud y movimiento. Sus esculturas no son solo objetos para ser contemplados, sino que fuerzan al público a tomar conciencia de su propio cuerpo en el espacio y rol como participante activo en la obra. Las figurasrepetidas, dispuestas en grupos o mirando hacia un punto ciego, generan una sensación de espera y misterio.

El Museo del Prado ha organizado una serie de actividades: las visitas guiadas a la exposición o dirigidas al público general, las entradas disponibles aquí.

(OK DIARIO )



LEÓN

 


Yoko Ono en el Musac de León: violencia, juego, feminismo y justicia para la artista conceptual que cambió la historia del arte

El Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León reúne 80 piezas de la artista japonesa, desde 1962 hasta 2015, desde la performance hasta la escultura


Hay un vídeo escalofriante en la exposición Yoko Ono; Insound and Instructureque el Musac, el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, inaugurará este sábado en León. La película se llama Rape, Violación, fue filmada en 1968 y tiene la firma de Yoko Ono y de John Lennon, aunque la pareja no estuvo presente en su grabación.

En su lugar, alguien con una cámara salió a las calles de Londres, se fijó en una mujer desconocida (una mujer joven, pelirroja, vestida a la moda y guapa) y empezó a filmarla. Al principio, la mujer se envaneció, sonrió a la cámara y preguntó por qué su interés. Pero no llegó a recibir una respuesta y, en ese momento, el filme empezó a deslizarse hacia el terror psicológico.

La cámara no se limitó a filmar a la mujer durante unos segundos. La siguió, la intimidó y la llevó al borde de la desesperación. La retratada dejó el inglés y empezó a hablar en otro idioma, quizá eslavo. Las imágenes, si perteneciesen a una película de ficción, serían indiscutiblemente bellas, con su color saturado y su hiperrealismo urbano. Pero no son ficción sino un hecho real, incómodo y peligroso y hecho para representar el acoso que Ono y Lennon sentían en 1968.

El ejemplo de Rape funciona bien para entender que en la obra de Yoko Ono (Tokio, 1933) hay una paradoja que se percibe obviamente en León: junto a los mensajes clásicos de positividad ("Paz", "Sí", "Amor"... que también están a la vista en el Musac), Ono es una artista de las situaciones límite, una artista de la tensión y, quizá, de la violencia.

"Ella sólo es violenta como un reflejo de la violencia del mundo", explicaba en León Jon Hendricks, artista, colaborador de Yoko Ono durante 50 años y presente en León como uno de los tres comisarios de Yoko Ono; Insound and Instructure. "En Yoko Ono, la violencia está porque la violencia ha estado en su vida, es una mujer que ha sufrido mucho acoso. Pero esa violencia sólo se entiende al lado de los mensajes de positividad", añadía Álvaro Rodríguez Fominaya, director del Musac y también comisario de la muestra. Y su tercer compañero de trabajo, Connor Monahan, director del estudio de Yoko Ono, insistía en esa idea: "Lo importante en Yoko es que no hay un instinto de destruir, sino de transformar".

Algunos datos: la exposición de León es la primera gran muestra dedicada a Yoko Ono en España desde la que celebró el Guggenheim en 2014 y de la que también fue comisario Rodríguez Fominaya. "Aquella fue una exposición más dedicada a contar una carrera, mientras que esta está más basada en estructurar ideas", explica.

Esta vez, hay 80 obras de la artista repartidas por 2.000 metros cuadrados de superficie. Hay piezas de 1961 y piezas de 2015, hay obras que se han visto muy pocas veces en público y hay obras clásicas que parecen hechas hoy.

Otra de las películas que se ven en la muestra del Musac es Cut piece, la grabación de una performance celebrada en Kioto, en 1964, en la que Yoko Ono aparecía sentada en el suelo de un escenario junto a unas tijeras, correctamente vestida como una oficinista. Los espectadores de la actuación estaban invitados a acercarse a ella de uno en uno y a desgarrar su ropa a tijeretazos hasta dejarla desnuda. Ono se mostraba impasible en la pose de una pintura tradicional japonesa.

Y de nuevo, aparece en esa película el tema de la violencia. "Yoko Ono representó Cut piece 10 veces y contó que al menos una noche sintió miedo", explicaba en León Rodríguez Fominaya. Pero al lado de la destrucción, hay otros temas evidentes en Insound and Instructure: la denuncia de la brutalidad contra las mujeres, la participación del público, el sentido del espacio, la obsesión por el cuerpo, la mezcla de referencias culturales orientalistas con otras imágenes llegadas de la tradición surrealista y dadaísta... Foucault, Sartre, Beauvoir, Y todos entrelazados.





Por ejemplo: Pieza para reparar(1966) es una gran mesa de madera en la que aparecen amontonados los restos de varias tazas de cerámica rota junto a hilos y botes de pegamento. Del público se espera que se siente y que repare la pieza rota en el estilo del arte del kintsugi (detrás, la obra incluye una estantería en la que colocar las tazas restauradas). Y al lado de esa mesa queda Ascendiendo (2013), un conjunto de obras testimoniales basado en las cartas que las espectadoras escribían in situ y enviaban a la artista con el relato de los malos tratos que habían sufrido y con la fotografía digital de sus ojos. Y aún hay otra performance abierta al público en esa misma sala, Scream (Grita), que consiste en un micrófono y poco más. Los espectadores, en efecto, están invitados a gritar en tres tiempos: 1) una vez contra el viento; 2) una vez contra la pared; y 3) una vez contra el cielo.

Los temas aparecen enlazados, como si Insound and Instructurefuese una guía del arte conceptual del siglo XX: así, el cuerpo está en Smile(Sonrisa, 1966), una película de 16 milímetros en la que John Lennon aparece en primer plano durante 50 minutos y hace eso, sonreír. Butts(Traseros, 1966) es más larga, dura 80 minutos y muestra las nalgas y un poco de los genitales de 365 modelos, retratados mientras caminan y con la banda sonora de un parloteo incomprensible. La película se estrenó en el Royal Albert Hall de Londres y recibió la categoría de cine X.

Que nadie se asuste: Insound and Instructure es una exposición vitalista y alegre y puede hacer reír a sus visitantes. Puede funcionar bien entre los niños porque invita a pintar en algunos lienzos en blanco, a estampar sellos en un mural de mapas y a recorrer laberintos de vidrio. Hay una declaración de independencia de la república imaginaria de Nutopía (firmada por Lennon y Ono) y hay un retrete aparentemente duchampiano (Rodríguez Fominaya dice que no cree que sea una referencia explícita al orinal más famoso del mundo sino un gesto de feminismo).

También hay papeles, cientos de papeles con ideas esbozadas al estilo de las composiciones de Fluxus, hay dibujos automáticos como los del surrealismo, hay escaleras a las que subir y hay una escultura que representa a los rayos del sol y que recuerda a las arañas de Louise Bourgeois y que demuestran que la artista japonesa también tiene un sentido del espacio muy complejo. Por último, hay un tobogán por el que descender en una de las entradas de la muestra.

La mala noticia es que el aterrizaje del tobogán es brusco y que, entonces, hay que gatear por una puerta que es como la boca de una madriguera (hay otra entrada menos incómoda). Y así, a cuatro patas, Insound and Instructurese revela entonces como un país de Alicia que funciona como un espejo de la realidad, grotesco pero idealista, bello pero turbador.

Hay algo más: la exposición de Yoko Ono llega después de la muestra del Musac de Ai Weiwei, que llevó a sus salas a 100.000 espectadores, tantos como los que recibió la Catedral de León en 2024. No hay motivo para que Insound and Instructure no tenga una acogida comparable. Después de 60 años de hiperexposición y caricatura, es posible hacerse una idea de la complejidad de la obra de Yoko Ono, de su violencia y de su amabilidad, y es posible llevarla a un público muy amplio.

(EL MUNDO)