GERARDO APARICIO. PARÁBOLAS
En sus inicios, Gerardo Aparicio se distancia de los lenguajes informalistas dominantes, y entiende que su obra necesita de la figuración, por estar apegada a la historia cotidiana y a las preguntas por la actitud que se debe tomar ante la vida y su sentido, como individuo y como artista. Necesita una imagen que concrete una opinión, un sentimiento, no importa si el detonante es la realidad, un sueño o una pesadilla.
Gerardo Aparicio es un hombre de recorridos, de costumbres, casi de rituales. De la casa al taller, la lectura inquieta del periódico, las reuniones con otros artistas, las visitas a sus estudios o a algunas exposiciones, y el dibujo. No entiende la vida sin él y, aunque al verlos quizá alguno piense en la dura visión del mundo que transmiten, le divierte dibujar, sin duda porque se siente activo, vivo, capaz de expresar sus pensamientos.
Para ello crea su propio mundo de referencias, de símbolos: el ratón (Mickey Mouse) es el hombre; la casa, la suya; el paisaje tiene montañas que se transforman en casas, que se ablandan y hacen orgánicas, que se ven atrapadas o se convierten en hornos crematorios; objetos y sombras chinescas, y la sensación de que cada imagen sintetiza una historia. A los temas (sueños, pesadillas) vuelve una y otra vez, ajeno a la cronología, aunque en muchos casos se percibe el ánimo desde el que están resueltos, especialmente cuando transmite sufrimiento, dolor, soledad o rabia ante los acontecimientos del momento.
Miguel Fernández-Cid, comisario de la exposición
INFORMACIÓN GENERAL / DOCUMENTACIÓN / ACTIVIDADES
Información y visitas guiadas
El personal de salas está disponible para cualquier consulta o información, además de las visitas guiadas habituales: todos los días a las 18.00 / Visitas ‘a la carta’ para grupos, previa cita.
Foto portada: Cortesía MARCO/Adrián Irago

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