miércoles, 29 de julio de 2026

SEVILLA

 

La última pintura (Del 19 de junio de 2026 al 28 de febrero de 2027, en el Centro Andaluz de Arte
Contemporáneo (CAAC), en Sevilla)



La exposición titulada La última pintura responde al encargo del CAAC de organizar una muestra que ofreciera una visión panorámica de la creación pictórica que actualmente se desarrolla en Andalucía. El proyecto se enmarca dentro de la línea de trabajo que el centro viene desarrollando desde hace años con el propósito de dar visibilidad al trabajo de los jóvenes creadores que desarrollan su actividad en nuestra comunidad.

En esa clave, una de las premisas de la selección de los artistas realizada por los comisarios para esta exposición, ha sido la de evitar que se convirtiera en un mero catálogo de nombres refrendados por el sistema del arte. Más bien, evitando restringir el concepto de pintura a los cánones en uso, nos propusimos componer una selección de obras producidas por artistas andaluces que nos permitieran mostrar la variedad de maneras de abordar la pintura en nuestros días. La ordenación de las piezas aspira a enfatizar la interrelación entre ellas, intentando ayudar a su comprensión en un marco más amplio y facilitando al mismo tiempo la adecuada interpretación de la labor pictórica personal de cada artista.

A nuestro parecer, las obras que hemos seleccionado de Irene Anguita (Córdoba, 1997), Andrés Aparicio (Villarrasa, Huelva, 1989), María Rosa Aránega (Almería, 1995), Fran Baena (Priego de Córdoba, 1999), Marta Beltrán (Granada, 1977), Fátima Calderón (Puebla de Cazalla, Sevilla, 1986), Carlos Cañadas (Granada, 1998), Alejandro Castillo (Melilla, 1992), Pilar Consuegra (Pozoblanco, Córdoba, 1982), Agus Díaz Vázquez (El Cerro del Andévalo, Huelva, 1987), Pepe Domínguez (Sevilla, 1996), Abel García (Sevilla, 1996), Sofía González (Sevilla, 1994), Susana Ibáñez (Sevilla, 1981), Julia Llerena (Sevilla, 1985), Manuel M. Romero (Sevilla, 1993), Gloria Martín (Alcalá de Guadaíra, Sevilla, 1980), Martínez Bellido (Cádiz, 1992), Elena Núñez (Sevilla, 1998), Bernar S.F. (Sevilla, 1988), Julia Santa Olalla (Granada, 1985), Raquel Serrano (Huelva, 1995), Lucía Tello (Sevilla, 1996), Jorge Thuillier (Cádiz, 1989), Cachito Vallés (Sevilla, 1986), José Luis Valverde (Málaga, 1987) y Laura Vinós (Córdoba, 1998) resultan buenos ejemplos de sus respectivos compromisos con la pintura y evidencian la singularidad de su creatividad. El conjunto de estas trayectorias tan diversas nos permite también descubrir un panorama sugerente y enriquecedor de la creación actual en Andalucía.

No es esta una exposición que aspire a ser una defensa o exaltación de la pintura dentro del panorama del arte contemporáneo. A nuestro modo de ver, ese tipo de iniciativas corren el riesgo de hacerle más daño que bien a la causa que pretenden sostener. De hecho, esta exposición bien podría haberse titulado La última exposición de pintura, y no porque creamos que esta modalidad del arte vaya a desaparecer, sino porque, a nuestro entender, en el arte la separación en géneros o disciplinas hace ya tiempo que carece de sentido y remite a criterios decimonónicos obsoletos. La creación visual contemporánea debe entenderse tal como es, esto es, como un archipiélago en el que conviven diferentes procedimientos, técnicas y modos de hacer, y cualquier reflejo adecuado de esta fragmentada realidad debe abstenerse de sustentarse en divisiones academicistas.

¿Por qué La última pintura? ¿Por qué organizar una exposición dedicada a la pintura en absoluto? Ciertamente, el encargo del CAAC era muy preciso en este sentido; tanto la demanda como la respuesta responden a que, en anteriores muestras afines, este campo había quedado inexplorado o infrarrepresentado. De ahí la necesidad de darle visibilidad. De no hacerlo, quedaría desatendida la producción pictórica, una práctica que es de hecho mayoritaria en el arte contemporáneo andaluz.

Aunque el objetivo inicial de esta exposición era mostrar el trabajo de artistas que comienzan su producción tras el cambio de siglo, no nos llevó mucho reparar en que sería pertinente incorporar obras de cinco artistas de generaciones anteriores que continúan en plena actividad. Y lo hemos hecho, por una parte, para evitar un cierto adanismo no poco frecuente en este tipo de muestras y, al tiempo, para propiciar un diálogo intergeneracional que consideramos enriquecedor para todos, jóvenes, veteranos y público. Se trata de cinco autores con una trayectoria sólida en el ámbito de la creación contemporánea, cuya producción se caracteriza por una renovación constante. Este hecho puede haber influido en que, en algunos casos, su trabajo no haya alcanzado la difusión que merece. La exposición incluye así obras de José María Bermejo (Olivares, Sevilla, 1952), Juan José Fuentes (Benamejí, Córdoba, 1954), Victoria Gil (Badajoz, 1963), Francisco Peinado (Málaga, 1941) y Juan Suárez (El Puerto de Santa María, Cádiz, 1946). Su trabajo puede servir de referencia para ayudar a entender los territorios por los que detectamos que sigue transitando buena parte de los jóvenes artistas seleccionados para la exposición. El recorrido que así queda esbozado está marcado con ciertos hitos, desde la figuración expresionista narrativa de Francisco Peinado a la abstracción más depurada de Juan Suárez, pasando por el pop surrealista de Juan José Fuentes, la memoria y lo onírico de Victoria Gil, y la idea que, de la metamorfosis, la repetición y el cambio se hace José María Bermejo.

Bajo el título de La última pintura podríamos estar refiriéndonos tanto a la pintura que se acaba de realizar, esto es, la más reciente, como a la pintura que se produce al final de una trayectoria. Sea como fuere, las obras expuestas son reflejo del compromiso de sus autores por hacer un trabajo sin concesiones fáciles. Esperamos que la senda trazada en esta muestra ayude a conocer sus obras y estimule al espectador a mirar como si de una primera ocasión se tratase. Solo así estará en condiciones de apreciar la difícil tarea de renovación a la que se enfrenta el artista en cada lienzo. Como señalara Chantal Maillard, «artista es aquel que sabe jugar en el límite, a riesgo de perderse a sí mismo, pues esta es la regla del juego; es un funámbulo que atraviesa el abismo sobre la cuerda floja a sabiendas de que la red, cualquier red, si la usa, es una trampa».

Confiamos en que esta exposición resulte de utilidad para ensanchar los horizontes del debate sobre la actualidad y la pertinencia de una actividad, la pictórica, que persiste en este mundo de vertiginoso desarrollo tecnológico que con tanta frecuencia nos atropella; una tarea antigua que quizá logre sobrevivir a pesar de sí misma.

Curro González y Alberto Figueroa

A CORUÑA

 

Doubts, de Paolo Roversi (Del 20 de junio al 20 de septiembre, en la Fundación MOP, en A Coruña)



Doubts, la gran exposición que la Fundación MOP dedica a Paolo Roversi, puede visitarse hasta el 20 de septiembre de 2026. La muestra, que incluye tanto obras icónicas del artista como imágenes inéditas hasta la fecha, propone un recorrido íntimo por la carrera de Roversi al mismo tiempo que celebra su decisiva impronta en el lenguaje de la fotografía de moda.

A lo largo de su trayectoria artística de más de cuatro décadas, Paolo Roversi ha construido un lenguaje fotográfico absolutamente propio. Y es que es capaz de insuflar vida a sus imágenes de una forma que roza lo desconcertante. Como señala el crítico Vince Aletti, muchas de las mejores fotografías de Roversi «parecen cobrar vida ante nuestra mirada... sus imágenes emocionan al punto que resulta imposible confinarlas a una página, a una pared».

Doubts es el título que Roversi ha escogido para su exposición en el Centro MOP. Y es que, para él, las dudas «abren la puerta a la creatividad y la imaginación, de igual modo que las certezas la cierran». En Doubts encontramos muchos de los elementos que mejor definen su manera de trabajar, entre los que se incluye su constante fascinación por las posibilidades experimentales que ofrece la Polaroid.

Con Doubts, la nave del Centro MOP se ha transformado en una red de secciones interconectadas, cada una de las cuales representa un aspecto diferente de la estética de Roversi: Theatre, Appearances, Shadows, Doubts, People, Presence, Grace, Beauty y Fading. Entendidas como un todo, estas secciones dan cuenta de la maestría técnica de Roversi en toda su magnitud, la peculiaridad de su visión y una convicción cuasirreligiosa de que la belleza se halla en el silencio, en las sombras y en el vacío que se da entre las cosas.

MAS INFORMACIÓN

MENORCA 2026

 

Directionless, organizada por Rashid Johnson (Del 21 de junio al 25 de octubre, en Hauser & Wirth, en Menorca)


Untitled, de Hannah Levy (2023) © Hannah Levy / Cortesía de la artista y de Casey Kaplan, New YorkDan Bradica Studio


Se trata de una ambiciosa exposición colectiva comisariada por Rashid Johnson que reunirá a 28 artistas de más de diez países en la muestra más extensa organizada hasta ahora en la sede de Menorca. El proyecto, concebido a partir de la idea de que vivimos un tiempo de profunda desorientación, propone explorar cómo el arte puede habitar la incertidumbre y generar nuevos lenguajes cuando las referencias tradicionales dejan de funcionar. La artista española Cristina Iglesias ha diseñado por primera vez el programa de escultura al aire libre, integrando obras en jardines, fachadas y recorridos naturales junto a creadores como Ali Cherri, Mona Hatoum y Rayyane Tabet. La exposición incluirá además instalaciones inéditas y piezas site-specific que reflexionan sobre la “falta de dirección” como un espacio abierto a nuevas formas de relación y significado.

MADRID

 


Carmen Laffón. Temas y variaciones (Del 23 de junio al 27 de septiembre de 2026, en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, en Madrid)


Repisa improvisada (2002-2003).Cortesía del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presenta una gran exposición de la pintora y escultora sevillana Carmen Laffón (1934-2021), segunda mujer en ingresar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid como académica de número. La muestra gira en torno al personalísimo mundo figurativo de la artista, y presenta las ideas o motivos centrales de sus composiciones, que se repiten como variaciones y series a lo largo de sus más de sesenta años de carrera.  

La exposición incluye 77 obras, entre óleos, carboncillos y esculturas, que se organizan en nueve secciones dedicadas a sus iconografías más frecuentes –la muñeca Marcelina, la cuna, los cestos, los armarios, el Coto de Doñana, las viñas, la cal y las salinas–, ofreciendo un diálogo entre piezas tempranas y más tardías. 

Laffón comienza representando objetos y paisajes desde una perspectiva realista, pero, a medida que evoluciona, se interesa más por la pintura en sí misma que por lo que representa, llegando casi a alcanzar la abstracción. Realiza sus composiciones a base de veladuras y manchas difuminadas. Su trabajo, cargado de poesía y sentimiento, sigue siendo difícil de clasificar. 

Esta muestra monográfica, la primera gran exposición que se le dedica a la artista desde su fallecimiento, a finales de 2021, se centra en la naturaleza muerta y en el paisaje, los dos géneros fundamentales de su extensa obra, realizada entre 1956 y 2021. Sus interiores están ocupados por objetos cotidianos como cestos, máquinas de coser y armarios, mientras que los exteriores están relacionados con su vida en Sevilla y Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) y recogen azoteas, vistas urbanas y paisajes. Sobre estos motivos, Laffón pinta a menudo variaciones con carboncillo, temple u óleo y, a partir de mediados de 1990, también esculpe. En esta época tardía, la artista se siente más libre e incorpora series de temas más novedosos como el Coto, la viña, la cal o las salinas, que plasma en grandes formatos.


2026 VALENCIA

 

Te llamo cuerpo (Del 16 de julio al 25 de octubre, en el Institut Valencià d'Art Modern (IVAM), en Valencia)




Te llamo cuerpo forma parte del ciclo expositivo Territorios en tránsito/Solo dúo, una plataforma de intercambio y proyección que conecta a artistas de distintos contextos institucionales y geográficos. El ciclo propone el diálogo entre dos creadores —uno invitado por una institución colaboradora y otro vinculado a la Comunidad Valenciana— generando un recorrido compartido en dos sedes y dos tiempos expositivos. Este formato fomenta el cruce de miradas, lenguajes y territorios, impulsando redes de colaboración que amplían el alcance del tejido artístico contemporáneo.

La exposición Te llamo cuerpo pone en diálogo las prácticas artísticas de Marco Giordano e irene grau. En el centro de la muestra se sitúa la relación y la tensión entre el cuerpo y el mundo más que humano, un amplio horizonte que abarca desde las especies vegetales y minerales hasta las infraestructuras que habitan nuestros ecosistemas urbanos. El título Te llamo cuerpo alude al acto de reconocer elementos más que humanos, naturales o artificiales, como cuerpos, sujetos dotados de una propia esencia con los que entrar en contacto. Cada artista articula esta dinámica relacional a través de posicionamientos, modos y técnicas diferentes.

Por un lado, para irene grau su propio cuerpo es el medio a través del cual entrar en diálogo con el paisaje natural, atravesarlo, habitarlo y emplearlo como elemento para desarrollar una producción artística coherente. Sus obras son a menudo el resultado de acciones performativas, no solo huellas y documentaciones de estos procesos, sino sistemas en los que la materia natural se convierte en léxico que dialoga con la historia de la pintura y del paisaje. Por otro lado, en la práctica de Marco Giordano el cuerpo nunca se exhibe, sino que siempre se sugiere. Su investigación parte de la palabra, del sonido y de los materiales para recomponer un lenguaje escultórico intrínsecamente performativo. Su trabajo implica con frecuencia la recomposición y transformación de la materia como un acto capaz de interrogar fenómenos sociales contemporáneos que revelan fricciones políticas.

Te llamo cuerpo reúne obras preexistentes de irene grau y Marco Giordano, junto con algunas nuevas producciones de ambos realizadas específicamente para los espacios del museo, abarcando desde el medio de la pintura hasta la fotografía, y de la escultura a la instalación.

irene grau presenta una selección de obras pertenecientes a los dos ciclos brillo abrigo (2024) e Iron / A hierro (2023-2024). En esta última serie Irene trabaja desde su cuerpo hacia la naturaleza, grabando, manchando con óxido y agua los lienzos. Utiliza la fuerza para arrastrar las telas convirtiendo a la hierba en innumerables pinceles que dibujan el lienzo plasmando la acción del hombre de las minas en la obra. Toda esa fuerza queda grabada en la superficie de la obra conviviendo con toda la delicadeza del agua. El paisaje se pinta a sí mismo.  Abrigo, es un trabajo realizado en el entorno de Altamira que parte de conectar dos cuestiones esenciales, la presencia del agua a través del movimiento y la posibilidad de entenderse como refugio. Acompañará estas series con una de nueva producción realizada a partir del polvo que sustenta la fabricación de azulejos de cerámica en la zona de Castellón.

Marco Giordano construye un nuevo ecosistema poniendo en diálogo distintos ciclos de trabajo, con la amplia instalación escultórica Gridlocks (2026) como eje central. Estas esculturas están compuestas por ensamblajes de aluminio, cobre, fibra de vidrio y plástico, elementos que conforman las infraestructuras energéticas, cuerpos a menudo invisibles dentro de nuestras ciudades. Realizado a partir de materiales procedentes del desmantelamiento de cableados en Glasgow, este ciclo representa la primera etapa de una investigación de largo recorrido que el artista está dedicando al tema de la transición energética y a las lógicas productivas y extractivas que la sustentan.

BILBAO

 

 ExposiciÓn imprescindible de 2026 en España


Steve McQueen: 66–76–26 (Del 9 de octubre de 2026 al 21 de febrero de 2027, en el Museo Guggenheim, en Bilbao)


Retrato de Steve McQueen.© James Stopforth

Artista, cineasta y guionista, Steve McQueen es un creador multidisciplinar que ha expandido su visión en multitud de territorios en los que explora temas personales y colectivos a través de las imágenes en movimiento. El británico ha reconocido que le gustaría “poner al público en una situación en la que todos se vuelvan intensamente conscientes de sí mismos, de su respiración”. Las condiciones físicas y materiales de la interacción con su obra —la escala, el sonido, la luz y la relación entre el espectador y el espacio— son tan fundamentales en su práctica como el propio entorno.

INFANCIA Y FAMILIA

 


Carl Larsson, pintor de la infancia y la familia


El artista y diseñador sueco retrató su entorno y nos recuerda que el arte no siempre nace del drama o “lo feo”


Köket –La cocina– (c. 1898).

Dominio Público


Carl Larsson (Estocolmo, 28 de mayo de 1853-Falun, 22 de enero de 1919) fue un importante pintor de la infancia y la familia, así como diseñador de interiores. Considerado una celebridad en su país natal, destacaba en la pintura acuarelista y el diseño. 

“Soy más feliz cuando pinto mi propio hogar”, afirmó. Larsson recuerda que el arte no siempre nace del drama o “lo feo”. A veces nace de mirar lo que tienes cerca y animarte a representarlo.  

Kräftskiva –Fiesta del cangrejo del río– (c. 1894). Larsson acompañó este cuadro con un verso: “Vivir en Suecia, En pradera y valle, En bosques, en lagos, En el salón de las hojas verdes, Ves, ¡eso es vivir!”.Dominio Público

Su infancia fue difícil y rodeado de miseria: sus padres carecían de ingresos económicos y debió acudir a una escuela para pobres. La vida en los barrios bajos de su infancia quedó reflejada en su obra.

Esbjörn (1910).Dominio Público

En 1866 tuvo la oportunidad de ir a la Academia de Arte de Estocolmo, donde obtuvo 12 medallas por su calidad como dibujante, pudiendo así optar a un curso de dibujo antiguo. El arte recuperó y proyectó a un niño con dificultades sociales importantes.

En 1871, además de sus estudios en la Academia, trabaja en el estudio fotográfico de los hermanos Roesler, y como dibujante en la revista humorística Kasper. La estancia de Carl Larsson en la colonia artística de Grez-sur-Loing a partir de 1882 supuso punto de inflexión importante.

Carl Larsson, en 1882.Dominio Público


Allí abandonó el óleo y comenzó a pintar acuarelas al aire libre (plein air), capturando la luz plateada característica del río Loing. Esta técnica definiría toda su obra maestra posterior.

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