Arte en los límites
La exposición «La otra orilla de la vanguardia» recoge una amplia muestra de estas obras de artistas vanguardistas y de pacientes de instituciones siquiátricas, y muestra la relación existente entre las producciones de ambos colectivos. En su recorrido se aprecia también el contexto cultural y artístico de aquellos años, sus relaciones con la situación política y su influencia en las vanguardias, concretamente en el Art brut de Jean Dubuffet, que lo llamó así para destacar su condición de modelo alternativo al margen de la cultura dominante y de los circuitos artísticos establecidos.
Los primeros que se interesaron por estas manifestaciones fueron los expresionistas alemanes, que desde Múnich y Dresde comenzaron a renovar el arte desde grupos como El Jinete Azul (creado por Kandinskiy y Franz Marc) y El Puente, defensores de las creaciones nacidas de impulsos primarios, físicos y psíquicos, al margen de las normas académicas. Esta nueva concepción del arte permitió valorar lo infantil, lo primitivo, lo no reglado, y preparó el terreno para una lectura artística de las obras de pacientes psiquiátricos.
Tras la Primera Guerra Mundial el libro de Hans Prinzhorn tuvo una gran difusión y aquellas obras de los pacientes llegaron a interesar al movimiento Dadá, crítico con el orden racional y burgués. En Berlín, artistas como Kurt Schwitters y George Grosz que exploraban lenguajes deformados, satíricos y construidos a partir de materiales de desecho, vieron en el descubrimiento de Prinzhorn algunos aspectos cercanos a su producción, y desde Colonia, , donde circularía entre los surrealistas, que convirtieron el libro de Hans Prinzhorn en una obligada referencia visual para los artistas interesados en explorar los límites del inconsciente. Paul Éluard dijo que «Expresiones de la locura» era «el libro de imágenes más bello del mundo» y las obras contenidas en él conectaron con las búsquedas iniciadas por André Breton y Philippe Soupault en torno al automatismo psíquico. Los surrealistas organizaron en 1929 en París la exposición «L’Art des fous» con obras de la colección Prinzhorn y otras vinculadas al sueño, el trance, la hipnosis y los estados alterados de la conciencia.
Con la llegada de los nazis al poder en Alemania, el Gobierno de Hitler aprovechó la relación entre las vanguardias y las obras de los internos siquiátricos para presentar el arte moderno como un signo de degeneración y decadencia cultural bajo el calificativo de «Arte degenerado», intentando mostrarlo como síntoma de una supuesta patología social y asociando arte moderno a enfermedad mental. La exposición «Arte degenerado», inaugurada en Munich en 1937 y en Berlín al año siguiente como un instrumento de propaganda nazi, presentaba las obras de las vanguardias de forma caótica y ofensiva para justificar su censura y su persecución.
Después de la guerra, en 1948, Dubuffet fundó la Compagnie de l’Art Brut, dedicada a localizar, conservar, estudiar y difundir este tipo de obras que se convertirían en el núcleo de la Collection de l’Art Brut de Lausana. Durante sus viajes por Suiza, Dubuffet visitó hospitales psiquiátricos, prisiones y colecciones etnográficas, experiencias que reforzaron su interés por las formas de creación existentes al margen del arte oficial. Fue en este contexto donde desarrolló el concepto de Art brut, término que utilizó para designar este tipo de obras producidas al margen de la formación académica y de la cultura artística establecida. Su visita a la colección de Heidelberg en 1950 consolidó aún más esta visión. En 1967, el Musée des Arts Décoratifs de París acogió la mayor exposición dedicada a este tema hasta la fecha y la primera organizada en un museo público. A través de estas iniciativas y de la colección, Dubuffet no solo reavivó el interés por los artistas que ya había estudiado a Prinzhorn, sino que también desempeñó un papel fundamental en la consolidación de una nueva perspectiva sobre estas prácticas.
La exposición que puede verse estos días en Madrid, dividida en cinco secciones, se muestra como un diálogo entre obras de la colección Prizhorn y las de algunos protagonistas de los movimientos de las vanguardias, y plantea una reflexión acerca de las causas de que unos y otros fueran reconocidos (o excluidos) de la historia de arte. Además de las obras de arte, procedentes de instituciones de la Colección Prizhorn y de importantes museos, se muestran documentos que analizan el desarrollo de este poco publicitado capítulo de la historia del arte moderno.
HASTA EL 10 DE ENERO de 2027 (Fundacción Mapfre - Madrid)










