El Museo acoge un seminario dedicado a Maruja Mallo
Tendrá lugar el próximo 30 de enero en horario de 10.00 a 14.00 horas
| Una obra de Mallo. | A. L. |
| Una obra de Mallo. | A. L. |
| Una de las imágenes de la serie "Mariñeiros", tomada en el antiguo muelle de Massó en Bueu entre 1935 y 1936. / José Suárez |
«Mariñeiros» se compone por unas 90 fotografías tomadas entre Bueu, Aldán y Rianxo. En las imágenes realizadas en Bueu se distinguen perfectamente las localizaciones en la playa de Banda do Río, el antiguo muelle de Masso o con la Praia de Beluso al fondo. Unas fotografías en las que José Suárez plasma su carácter creativo e innovador a través de encuadres y composiciones poco habituales. Entre todas esas fotos hay una que se ha convertido en un icono: la de un niño sosteniendo en brazos una réplica de una dorna a escala llamada «Javiota», una imagen que aún hoy no se puede precisar dónde fue tomada o quién era ese joven.
El Concello quiere que la declaración del «Ano José Suárez» sirva para «seguir poñendo en valor todas as súas aportacións para a historia e a cultura de Bueu» y participar de manera activa en el gran reconocimiento póstumo que impulsa la Real Academia de Belas Artes.
Este es precisamente otro de los objetivos de la Concellería de Cultura, a través de la colaboración de colectivos y vecinos: identificar y poner nombre a las personas que aparecen en las fotografías que José Suárez tomó en Bueu entre 1935 y 1936. Para ello será fundamental la exposición de las imágenes que componen «Mariñeiros», que en Galicia se expusieron por primera vez en 1967 y 1971, en sendas muestras en Vigo y Ourense.
| Grupo de hombres en Bueu formado por José do Penedo, señor Marín [el carpintero de ribera], Jesús de Fernández, Comediante y José “O Pote”, entre 1935 y 1936. / José Suárez |
Una parte de la serie fotográfica «Mariñeiros» se llegó a exponer en París en el año 1935 y en realidad era un trabajo preparatorio para el rodaje de un documental del mismo nombre. Esa cinta llegó a filmarse y José Suárez se la llevó con él al exilio en Buenos Aires. Allí se estrenó en 1938, pero hoy en día la copia de ese documental permanece en paradero desconocido.
(FARO DE VIGO)
El museo presentará obras de pintores clásicos como Vermeer, Dalí o Guerccino y de artistas contemporáneos como la polaca Ewa Juszkiewicz o la chilena Seba Calfuqueo.
| Salvador Dalí, 'El destete del mueble-alimento'. / Salvador Dalí, Fundación Gala-Salvador Dalí / VEGAP, Madrid |
Dalí siempre es un buen argumento de venta. Por eso parece difícil equivocarse en el diagnóstico de que la exposición que le dedicará el Museo Thyssen el próximo otoño, una muestra centrada en el vínculo del artista de Figueres con el psicoanálisis pero que en la práctica es una gran retrospectiva de su carrera, es de las que provocarán colas interminables en la puerta, además de ríos de tinta y horas de vídeo en los medios. Será sin duda el plato fuerte de la programación del museo este año, que se ha presentado este lunes y que traerá otras citas imprescindibles como la exhibición de obras maestras del Mauritshuis de La Haya, con esa joya que es la Vista de Delft de Vermeer incluida; una retrospectiva de Carmen Laffón, nombre clave en el arte español reciente y tristemente fallecida hace cuatro años, o un encuentro con la obra de Vilhelm Hammershøi, pintor danés de principios del siglo XX al que se conoce sobre todo por sus espectaculares interiores, pero del que aquí se exhibirá mucho más.
Esas cuatro muestras, aunque las más ambiciosas, no serán las únicas. El Thyssen desplegará en 2026 un total de 11 exposiciones en un calendario que, según su director Guillermo Solana, "puede dar la impresión de que está todo mezclado", pero que está diseñada con un patrón muy reconocible en la política que ha seguido el museo en los últimos años: tres grandes retrospectivas que ocuparán la planta baja, cinco muestras contemporáneas de formato medio entre la primera planta y la -1, en las que se incluyen las propuestas por la fundación TBA21, y dos intervenciones pequeñas a partir de obras emblemáticas de su colección permanente. La colaboración con el Maurishuis se enmarca dentro de los intercambios internacionales de primer nivel que el museo viene realizando, y que en este caso harán viajar 25 de sus obras maestras a La Haya mientras su sede, el palacio de Villahermosa, recibe otras tantas llegadas de Holanda.
Para el final del año se ha reservado la propuesta más potente. El universo freudiano de Salvador Dalí (del 20 de octubre de 2026 al 24 de enero de 2027) será una retrospectiva que recorrerá "toda la carrera" del artista, desde su etapa en la Residencia de Estudiantes —según Solana, "cuando precisamente lee a Freud"— hasta su producción más tardía. La exposición parte de una muestra previa comisariada por Jaime Brihuega para el Belvedere de Viena que se centraba en Dalí y el psicoanálisis. El Thyssen recogió aquel guante, pero le pidió que ampliara el foco. "No queríamos una exposición simplemente documental", subrayaba durante la presentación el director del museo, convencido de que la influencia freudiana atraviesa la biografía creativa de Dalí "hasta el final".
Solana no elude el debate sobre el Dalí tardío, contra el que muchos críticos y académicos han apuntado históricamente por considerarlo muy comercial y con el creador convertido en showman. Pero reivindica una mirada menos automática. "Independientemente de lo que uno piense sobre eso, la obra tardía de Dalí merece ser revisada y reinterpretada de nuevo". La muestra contará con préstamos del Reina Sofía, del Teatro-Museo Dalí de Figueres, del Pompidou o del Dalí Museum de San Petersburgo (Florida), entre otros. Brihuega aportará además, avanzaba Solana, algunos hallazgos hechos durante sus investigaciones, como la relación entre los dibujos científicos del cerebro de Ramón y Cajal y algunos diseños dalinianos, o el vínculo entre El hombre invisible, obra capital del momento en que Dalí se incorpora al surrealismo parisiense, y La saeta de Julio Romero de Torres, que se incluirá en la exposición.
Otro de los grandes ganchos del año llegará también en otoño, y en paralelo a la expo de Dalí, con el despliegue de esa selección de obras maestras del Mauritshuis que han titulado Una historia de amor entre dos museos (del 9 de octubre de 2026 al 10 de enero de 2027). Un intercambio por el que el Thyssen enviará una antología variada de sus colecciones y a cambio recibirá 25 piezas de la institución de La Haya que serán un concentrado de pintura flamenca y holandesa. El montaje combinará préstamos con fondos propios para "integrar la exposición temporal con la colección permanente". La pieza más llamativa será sin duda esa Vista de Delft favorita de Proust y que el museo no pudo incluir en la muestra dedicada al pintor francés el año pasado, pero que por fin llega ahora. Una de esas joyas del arte universal "que muy raramente se presta", apuntaba Solana, y que el Thyssen exhibirá en una sala dedicada a ella como culminación del recorrido.
Pero antes de todo eso, y dentro de las grandes exposiciones, el año se abrirá con Hammershøi. El ojo que escucha, (del 17 de febrero al 31 de mayo de 2026), un proyecto concebido por la conservadora Clara Martellán que recorrerá toda la trayectoria del pintor danés Vilhelm Hammershøi (1864-1916), que tras la Primera Guerra Mundial quedó relegado durante décadas a causa del giro hacia las vanguardias que emprendió el arte. Redescubierto cuando estas entraron en crisis, hacia 1980, y popularizado en las últimas décadas, la exposición explorará los interiores, su territorio más célebre, pero también unas vistas urbanas y unos paisajes que se presentan siempre "muy austeros" y con una idea central que recorre toda la muestra: la del silencio. En esa pintura despojada, añadía Solana, de la que no hay ninguna pieza en el museo y serán préstamos todas las que se exhiban, hay un procedimiento casi musical próximo al del 'tema con variaciones', con el apartamento de Copenhague reapareciendo una y otra vez bajo pequeñas mutaciones.
Precisamente ese mismo argumento es el que estructura Carmen Laffón. Temas y variaciones (del 23 de junio al 27 de septiembre de 2026), una muestra comisariada por Paula Luengo, a la que el museo acaba de nombrar directora de Exposiciones. Solana considera a Laffón "una pintora muy singular", a menudo encasillada como realista pero, a su juicio, fuera de los moldes típicos de la Escuela de Madrid y alejada del estilo de amigos y coetáneos como Antonio López. La exposición se articulará sobre ese tipo de estructura, la de las series y los temas con variaciones, a los que la pintora era muy aficionada. Estarán sus diferentes aproximaciones a bodegones, armarios (con un cruce entre la pintura y los bronces pintados), el Coto de Sanlúcar o sus célebres salinas. Para llevarla a cabo, su comisaria contaba que ha podido ver la totalidad de la obra de Laffón, que en su mayor parte reside en colecciones privadas, a base de visitar un montón de casas particulares. Un método exhaustivo con el que después ha podido decidir el núcleo de cada serie.
Hortensia Herrero (Valencia, 1950) ha cerrado 2025 formando parte de la lista de los 200 coleccionistas de arte más influyentes del mundo, según ARTnews. Por segundo año consecutivo figura en este selecto ranking internacional, compartiendo espacio con nombres como el matrimonio Arnault (LVMH), François Pinault (Kering) o Miuccia Prada, entre otros grandes referentes del coleccionismo contemporáneo.
La coleccionista valenciana presenta, además, un perfil singular y especialmente interesante: combina una clara vocación internacional con un profundo arraigo local. Vicepresidenta de Mercadona y esposa de Juan Roig, Hortensia Herrero es una apasionada del arte que recorre ferias y centros internacionales en busca de nuevas obras para su colección, acompañada por Javier Molins, asesor artístico del Centro de Arte Hortensia Herrero (CAHH) de Valencia. Paralelamente, toda su estrategia coleccionista se articula en torno a un objetivo claro: construir un legado cultural sólido y con significado para la Comunidad Valenciana.
No resulta casual, por tanto, que uno de los primeros artistas en incorporarse a su colección —cuando aún no estaba en marcha el actual proyecto expositivo del Palacio de Valeriola, edificio del siglo XVII restaurado y adaptado con una inversión de 40 millones de euros— fuera Manolo Valdés (Valencia, 1942). Considerado el artista valenciano más internacional, reside en Nueva York, ciudad en la que se encuentra su taller y a la que acude a diario vestido con mono de trabajo, al modo de László Moholy-Nagy en la Bauhaus.
Manolo Valdés no sólo fue uno de los creadores más transgresores del S. XX con la fundación del provocador grupo Equipo Crónica en 1964; es también un extraordinario pintor figurativo y un profundo conocedor de los grandes maestros españoles, como evidencian sus célebres Meninas o Reinas Marianas. A ello se suma una trayectoria marcada por un fuerte vínculo emocional y creativo con su tierra natal.
Formado en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia —de la que fue expulsado en su primer curso—, Manolo Valdés realizó una breve estancia estival en París. A su regreso, tras descubrir a artistas como Rauschenberg o Soulages, inició una producción más personal en la que los materiales adquirieron un protagonismo central. Obras reivindicativas, rebeldes, contestatarias e incluso peligrosas en un contexto marcado por la ausencia de democracia: España era entonces el único país europeo que vivía en un sistema de dictadura.
El estudio del Equipo Crónica —integrado por Valdés, Rafael Solbes y Juan Antonio Toledo— se situaba en la calle Turia, un espacio que se convirtió no sólo en lugar de creación, sino también en uno de los principales puntos de encuentro cultural de la Valencia de los años setenta.
Hoy, Manolo Valdés y Hortensia Herrero, artista y mecenas, son dos de las figuras más internacionales y relevantes del panorama artístico. Quizá por el profundo vínculo que ambos mantienen con Valencia, sus trayectorias estaban destinadas a cruzarse. En 2017, seis esculturas monumentales de Valdés —La Mariposa, Los Aretes, La Diadema, Mariposas, La Doble Imagen y La Pamela— se expusieron temporalmente al aire libre en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, gracias a la Fundación Hortensia Herrero.
El Banco Santander anuncia que gestionará una parte del importante conjunto de obras, desaparecido desde 2008 y que ahora resurge bajo el poder de empresarios coleccionistas
| 'Retrato de Natasha Gelman', de Diego Rivera. |
El acuerdo anunciado levanta un sinfín de preguntas, que empiezan por el debate sobre la protección y custodia del patrimonio cultural mexicano. Muchas de las obras de dicho conjunto están protegidas por la legislación mexicana con una Declaratoria de Monumento Artístico que no les permite abandonar el país permanentemente, pero la Fundación Santander tiene la intención de exponerlas, cuidarlas y almacenarlas en España. “Cumpliremos con las obligaciones aduaneras y las responsabilidades que tenemos. Sin embargo, es una legislación flexible en la que el INBAL [El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura de México] tiene mucho que decir y trabajaremos con ellos de la manera más flexible posible”, ha explicado Daniel Vega Pérez, director del nuevo Faro Santander.
'Cantinflas', por Tamayo.Banco Santander
Las obras protegidas por la ley mexicana —para empezar, todas las de Orozco, Rivera, Siqueiros o Kahlo— suelen tener licencias de exportación temporal, normalmente de uno o dos años, que, asegura Vega, “pueden ser extendidas por decisión del INBAL”. La ley mexicana lo estipula así: “El INBAL podrá autorizar excepcionalmente la exportación de una o varias de dichas obras siempre que otorguen las garantías necesarias para garantizar su reingreso al país, o bien de manera definitiva cuando sean adquiridas por un museo o galería de exposiciones de reconocido prestigio con el fin de ser exhibidas públicamente en condiciones convenientes para el bien cultural en México”.
Para Vega, lo del regreso habitual a México es “un mero trámite”. “Ha habido excepciones en el pasado y tenemos una conversación abierta con ellos [el Gobierno mexicano]. La necesidad de control aduanero se contrapone con cuestiones como la preservación de las obras”, ha reconocido. Tampoco, aunque el director del centro cultural reconoce la intención de hacerlo en algún momento, hay planes cercanos para exponerlas en México. De hecho, habla de una “presencia permanente, pero dinámica” de las obras en su nuevo centro cultural. Es decir, la idea es “que haya siempre presencia de la colección en Faro, pero que vaya cambiando y que sea siempre dinámica”.
La otra revelación que desvela el acuerdo es la propiedad de la colección por parte de la familia Zambrano. Un capítulo más en una historia que empieza con sus propietarios originales: el matrimonio de Jacques, nacido en San Petersburgo y llegado a México en 1938, y Natasha, de origen checo. La fortuna la forjaron como impulsores de la época dorada del cine mexicano: Jacques produjo exitosas películas y catapultó la carrera del gran cómico mexicano Mario Moreno Cantinflas. Con su influencia consumada, además de su mecenazgo, estrecharon lazos cercanos con artistas como Diego Rivera, Frida Kahlo o Rufino Tamayo. Terminaron con tres grandes colecciones: la Gelman, otra de escultura precolombina y otra más de arte moderno europeo con obras de artistas como Picasso, Mondrian, Kandinsky o Dalí, que se expone desde hace años en el MoMA de Nueva York.
'Diego en mi pensamiento', de Frida Kahlo.banco santander
Cuando él murió en 1986, ella continuó haciendo crecer la colección e hizo migas con el estadounidense Robert R. Littman, comisario, director de galerías de arte y asesor de la coleccionista en sus últimos años. Cuando ella murió, 12 años después que su esposo, legó la colección al estadounidense como albacea. Entonces Littman insistía a la prensa mexicana en que cumpliría con el testamento, que aseguraba que contemplaba la exhibición de las obras en conjunto y en una institución privada en México. Aquello no sucedió, pero para resguardar el acervo fundó la Fundación Vergel en 1999. Las obras viajaron por el mundo entero, lo que generó ingresos que le permitieron al comisario incluir muchas obras más a la colección. En 2004 el conjunto regresó finalmente a México para ser expuesto en el Centro Cultural Muros, en Cuernavaca, Morelos. El convenio preveía la exposición durante 15 años. Duró solo cuatro antes de desaparecer.
Los motivos probables: una serie de demandas contra el albacea, que decidió dejar de exhibir los cuadros. La más mediática fue por parte del hijo adoptivo de Cantinflas, Mario Arturo Moreno Ivanova, que tenía una relación cercana con el matrimonio. Moreno Ivanova acusó al comisario de fraude, alegando que una parte de las obras le correspondían a su padre y que cuando la mujer testó padecía alzhéimer. La justicia de la Ciudad de México finalmente desestimó el caso. También primos lejanos y medios hermanos de Natasha Gelman reclamaron ser los legítimos herederos del matrimonio. En 2007, el abogado Fuentes León y su hijo, Enrique Fuentes Olvera, compraron la cesión de derechos testamentarios a un medio hermano de Natasha, Mario Sebastián Krawak, por 20.000 dólares (unos 17.000 euros) poco antes de morir, y demandaron sus derechos sobre las obras. Una jueza les concedió la titularidad, pero la decisión fue tumbada en los tribunales unos años después.
En 2024, la colección volvió al foco mediático cuando el Gobierno mexicano paralizó una subasta en Sotheby’s de varios de los cuadros del conjunto, algunos protegidos por la legislación del país. Littman, siendo albacea, parecía desmantelarla. Pero había más: el nombre de Littman no aparecía en la subasta, lo que auguraba que, quizá, aquello no era solo un desmantelamiento puntual, sino que el estadounidense la había vendido por completo.
'Perro con escoba', de Francisco Toledo.banco santander
Con el anuncio del Santander parece confirmarse aquella teoría, y que el comprador del conjunto había sido la familia Zambrano, una de las mayores fortunas del país. Vega, director del nuevo centro de la Fundación Santander, lo demuestra: “La familia Zambrano compró la colección a Littman hace poco, en 2023 [un año antes de la subasta]”. ¿Es esto legalmente posible siendo Littman un albacea?
Vega lo tiene claro: “Es un tema que hemos mirado muy cuidadosamente. El testamento es claro en que le entrega la propiedad a Robert Littman”. Dicho documento nunca ha sido público, “ni tiene por qué serlo”, ha dicho el directivo. “Nosotros hemos hecho todas las pesquisas necesarias para poder confirmar la información. No tenemos ninguna duda sobre la capacidad de Robert Littman para transmitir los bienes a los Zambrano”, asegura. Armando Gálvez Pérez Aragón, el notario que dio fe a ese testamento, fue asesinado a tiros en las calles de la Ciudad de México en 2013, aunque no se ha encontrado la causa.
Santander asegura que han mantenido una buena comunicación y “acompañamiento” del INBAL mexicano y dicen, en voz de Vera, que sus esfuerzos “van en la dirección opuesta a todo lo que ha sucedido en el pasado”. “Queremos sacarlo al disfrute público y dejar el pasado olvidado”, ha comentado el directivo. El INBAL señalaba en 2023 a este periódico: “A partir de la información publicada por Sotheby’s, se estima que parte de dicha colección se encuentra en Estados Unidos [...] del resto de las piezas no se cuenta con información”. Ahora saben dónde está parte del acervo cultural que deben proteger. Su futuro, sin embargo, no se adivina en México.
EL PAIS